WEN TZU - 31 LAO TSE DIJO





31
Lao Tse dijo:

Aquellos a quienes llamamos sabios reposan pacífi­camente en sus lugares de acuerdo con los tiempos y disfrutan de sus obras de una manera apropiada a la época.

La tristeza y la felicidad son desviaciones de la vir­tud, las preferencias y las aversiones son cargas para la mente, la alegría y la cólera son excesos en el camino.

Por ello, su nacimiento es la acción del cielo, su muerte es la transformación de las cosas.

Cuando estás en calma, te fundes con la cualidad de la oscuridad; cuando estás activo, estás en la misma onda que la luz.

Así, la mente es la maestra de la forma, el espíritu es la joya de la mente. Cuando se trabaja el cuerpo sin descanso, éste se desmorona; cuando la vitalidad se utiliza sin descanso, ésta se agota. Por tanto, los sabios conscientes de esto no se atreven a ser excesivos.

Utilizan el no ser para responder al ser y están seguros de descubrir la razón; utilizan el vacío para recibir la plenitud y están seguros de encontrar la medi­da. Pasan sus vidas en pacífica serenidad y en abierta calma, sin alienarse de los demás ni separarse de ellos.

Aceptando la virtud, son cálidos y armoniosos, siguiendo así el Cielo, encontrándose con el Camino, y estando cerca de la virtud. No empiezan nada por provecho ni inician ninguna cosa que les pueda causar daño. La muerte y la vida no originan cambios en el ser, y así se llama a esto lo más espiritual. Cualquier cosa que se busque con el espíritu puede ser encontrada, y cualquier cosa que sea hecha puede ser completada.








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