CINCO ENTRENAMIENTOS DE CONSCIENCIA PLENA

 


EL CAMINO A LA CONSCIENCIA PLENA

El camino la consciencia plena es un camino de amor y comprensión.

 

Como hemos visto, solo cuando comprendemos podemos amar realmente. La comprensión es percepción. El amor es la energía del corazón. La sabiduría budista incluye las percepciones clave del interser y el surgimiento condicionado, que tienen la capacidad de transformar la intolerancia, la discriminación y el odio. Los cinco entrenamientos de la plena consciencia budista (también conocidos como los cinco preceptos) encarnan y nos guían en el camino de la sabiduría cada vez más profunda.

 

Si vives de acuerdo con los cinco entrenamientos de la plena consciencia crearás una gran felicidad para ti mismo y los demás. Los recientemente revisados cinco entrenamientos del mindfulness que reimprimimos aquí constituyen la visión budista de una verdadera ética global.

 

Practicar los cinco entrenamientos mindfulness genera paz y alegría, y les ofrece a las generaciones futuras y a nuestro planeta cierta esperanza. Una vez que tenemos un camino, ya no tenemos nada que temer. Por favor, observa con detenimiento estas enseñanzas y ponlas en práctica en tu vida personal, tu vida familiar y tu sociedad.

 

LA CONSCIENCIA PLENA

El mindfulness (la consciencia plena) es el milagro por el cual tomamos control de nosotros mismos y nos restauramos.

 

Considera una historia: un mago que corta las diferentes partes del cuerpo y las coloca en diferentes regiones -las manos en el sur, los brazos en el este, las piernas en el norte, el torso en el oeste- y luego por un poder milagroso con un sonido reintegra cada parte en un todo. El mindfulness es como ese poder, es el milagro que puede llamar de regreso súbitamente nuestra mente dispersa y restaurar nuestra integridad para que vivamos cada minuto de la vida. Así entonces el mindfulness es al mismo tiempo un medio y un fin, una semilla y una fruta.

 

Las siguientes cinco instrucciones están basadas en las cuatro nobles verdades y en el noble óctuple sendero del Buda: Practicar los cinco entrenamientos es cultivar la visión profunda de Interser (la intercomunión de todos los seres sintientes, donde todos formamos parte del universo en mutua interdependencia.), que puede hacer desaparecer toda discriminación, intolerancia, ira, miedo y desesperanza.

 

EL AMOR

 

La consciencia plena es el verdadero amor.

 

Consciente del sufrimiento causado por una conducta sexual inapropiada, me comprometo a cultivar la responsabilidad y a aprender medios de proteger la seguridad e integridad de individuos, parejas, familias y la sociedad. Reconociendo que el deseo sexual no es necesariamente expresión de amor y que la actividad sexual motivada por el deseo compulsivo me dañan tanto a mí como a los demás, estoy determinado a no comprometerme en relaciones sexuales sin amor y sin un profundo compromiso a largo plazo, conocido tanto por mi familia como por mis amigos. Haré todo lo que esté en mi mano para proteger a los niños del abuso sexual y para prevenir que las parejas y familias se rompan a causa de una conducta sexual inapropiada. Consciente de que el cuerpo y la mente son uno, me comprometo a aprender formas apropiadas de cuidar de mi energía sexual y a cultivar la bondad, la compasión, la alegría y la inclusividad, que son los cuatro elementos básicos del verdadero amor para mi mayor felicidad y la mayor felicidad de los demás. Practicando el verdadero amor sabemos que continuaremos de una forma hermosa en el futuro.

 

ACTITUD AMOROSA

 

La consciencia plena es hablar con amor.

 

Consciente del sufrimiento causado por la palabra irreflexiva y por la falta de habilidad para escuchar a los demás, me comprometo a cultivar un habla amorosa y una escucha compasiva que alivien el sufrimiento y promuevan la reconciliación y la paz en mí mismo y en otras personas, etnias, grupos religiosos y naciones. Consciente de que las palabras pueden crear felicidad o sufrimiento, me comprometo a hablar con honestidad y a utilizar palabras que inspiren confianza, alegría y esperanza. Cuando la ira se manifieste en mí, estoy determinado a no hablar. Practicaré la respiración y el caminar en Plena Conciencia para poder reconocer y mirar profundamente en mi ira. Reconozco que las raíces de la ira se encuentran en mis percepciones erróneas y en la falta de comprensión de mi propio sufrimiento y el de la otra persona. Hablaré y escucharé de tal forma que pueda ayudarme y ayudar al otro a liberarse del sufrimiento y a encontrar caminos para salir de situaciones difíciles. Estoy determinado a no difundir noticias de las que no tenga certeza y a no mencionar palabras que puedan causar división o discordia. Practicaré la Diligencia Correcta para nutrir mi capacidad de comprensión, amor, alegría e inclusividad de manera que me ayuden a transformar gradualmente la ira, violencia y miedo que yacen profundamente en mi consciencia.

 

LA FELICIDAD

 

La consciencia plena es la verdadera felicidad.

 

Consciente del sufrimiento causado por la explotación, la injusticia social, el robo y la opresión, me comprometo a practicar la generosidad en mi pensamiento, en mi habla y en mis actos. Estoy determinado a no robar y a no poseer nada que pertenezca a los demás y a compartir mi tiempo, energía y recursos materiales con aquellos que los necesiten. Practicaré la visión profunda para ver que la felicidad y el sufrimiento de los demás no están separados de mi felicidad y sufrimiento y que la verdadera felicidad no es posible sin la comprensión y la compasión y que perseguir la riqueza, fama, poder y placeres sensuales pueden acarrear mucho sufrimiento y desesperanza. Soy consciente de que la felicidad depende de mi actitud mental y no de condiciones externas y de que puedo vivir felizmente en el momento presente acordándome de que ya poseo las suficientes condiciones para ser feliz. Me comprometo a practicar el Sustento Correcto de forma que pueda reducir el sufrimiento de los seres vivos de la Tierra y de dar marcha atrás al proceso de calentamiento global.

 

REVERENCIA A LA VIDA

 

La consciencia plena es reverencia hacia la vida.

 

Consciente del sufrimiento causado por la destrucción de la vida, me comprometo a cultivar la visión profunda del Interser y la compasión y a aprender formas de proteger la vida de personas, animales, plantas y minerales. Estoy determinado a no matar, a no dejar que otros maten y a no apoyar ningún acto de violencia en el mundo, en mi pensamiento o en mi modo de vivir. Al observar que las acciones que causan daño surgen de la rabia, del miedo, la avaricia y la intolerancia, y que a su vez éstas surgen de una forma de pensar dualística y discriminatoria, cultivaré la amplitud de miras, la no discriminación y el no apego a puntos de vista para poder transformar la violencia, el fanatismo y el dogmatismo en mí mismo y en el mundo.

 

CONSUMO IRREFLEXIVO

 

La consciencia plena es el consumo consciente.

 

Consciente del sufrimiento causado por un consumo irreflexivo, me comprometo a practicar la consciencia plena en el comer, beber y consumir para cultivar la buena salud tanto física como mental en mí mismo, mi familia y sociedad. Practicaré la visión profunda en mi forma de utilizar los cuatro tipos de consumo: alimentos, impresiones sensoriales, volición y consciencia. Me comprometo a no consumir alcohol, drogas, juegos de azar, así como otros productos tóxicos tales como ciertas páginas web, programas de televisión, películas, revistas, libros y conversaciones. Practicaré la vuelta al momento presente para ponerme en contacto con los elementos refrescantes, saludables y edificantes que se encuentran a mi alrededor y dentro de mí. No dejaré que la culpabilidad y la tristeza me arrastren al pasado ni que la ansiedad, el miedo ni el deseo irreflexivo me alejen del momento presente. Me comprometo a no tratar de compensar mi soledad, mi angustia y otros sufrimientos mediante el consumo irreflexivo. Contemplaré la naturaleza del Interser y consumiré de tal forma que preserve la paz, la alegría y el bienestar en mi cuerpo y consciencia y en el cuerpo y consciencia colectivas de mi familia, sociedad y de nuestro planeta Tierra.

 

La consciencia plena es un tipo de energía que puede ayudar a que nuestra mente regrese al cuerpo. Asentados de ese modo en el aquí y ahora, podemos establecer contacto con la vida y sus muchos milagros y vivir auténticamente.

 

Thich Nhat Hanh

SIN AMOR NO PODEMOS TENER COMPASIÓN

 


COMPASIÓN

Compasión significa pasión por todo

 

¿Cuál es la relación de una mente que ha comprendido el sufrimiento y, que por tanto, ha puesto fin al sufrimiento? ¿Cuál es la cualidad de una mente que ya no teme el fin, a saber la muerte? Cuando no se disipa la energía a través de algún escape, entonces esa energía se convierte en la llama de la pasión. Compasión significa pasión por todo. Compasión es pasión por todo.

 

Cuando hay atención total, cuando uno observa, escucha y aprende con todos sus sentidos despiertos, no hay un centro.

 

Hagan esto en su vida cotidiana, en la relación que establecen con la esposa, con el vecino, con la naturaleza. Relación significa estar en contacto. Uno solo puede estar relacionado de ese modo con alguien si no tiene una imagen de sí mismo o del otro; entonces hay una relación directa.

 

De esto surge la compasión, o sea, la pasión por todo. Eso solamente puede ocurrir cuando existe este perfume, esta calidad de amor que no es deseo, que no es placer, que no es la acción del pensamiento. El amor no es algo producido por el pensamiento, por el ambiente, por la sensación. El amor no es emocionalismo ni sentimentalismo. Amor significa amor por las rocas, por los árboles, significa amar a un perro perdido, amar los cielos, la belleza, la puesta de sol, amar al prójimo... amar sin toda la sensación de la sexualidad con que ahora identificamos al amor. El amor no puede existir cuando somos ambiciosos, cuando buscamos poder, posición, dinero.

 

¿Cómo puede un hombre amar a su esposa cuando toda su mente está concentrada en llegar a ser alguien, en tener poder en el mundo?

 

Él podrá dormir con ella, tener hijos, pero eso no es amor. Es lujuria, con todas sus desdichas. Y sin amor no podemos tener compasión. Cuando hay compasión, hay claridad, que es la luz que emerge de la compasión. Todos los actos son entonces claros, y de esa claridad viene la destreza, destreza en la comunicación, en la acción, destreza en el arte de escuchar, de aprender, de observar.

 

La meditación es el despertar de esa inteligencia que nace de la compasión, de la claridad y de la destreza que la inteligencia utiliza. Esa inteligencia no es personal, no puede ser cultivada; surge solo de la compasión y la claridad. Todo esto y mucho más es la meditación, y lo más adviene cuando la mente es libre y, por lo tanto, se halla completamente quieta. No puede estar quieta si no hay espacio. De igual manera, el silencio puede llegar, no mediante la práctica o el control, no como el silencio entre dos ruidos o como la paz entre dos guerras; el silencio llega solo cuando la mente y el cuerpo están en completa armonía y sin fricción alguna. Entonces, en ese silencio hay un movimiento total que es la terminación del tiempo. Eso significa que el tiempo ha llegado a su fin.

 

Hay mucho más en la meditación, y consiste en descubrir aquello que es lo más sagrado. No lo sagrado de los ídolos que hay en los templos, iglesias o mezquitas; esas cosas están hechas por el hombre, las fabrican la mano, la mente, el pensamiento. Existe lo sagrado que no ha sido tocado por el pensamiento. Ello puede llegar con naturalidad, fácil y gozosamente solo cuando hemos creado un orden completo en nuestra vida cotidiana. Cuando hay un orden semejante en nuestra vida de todos los días orden significa ausencia de conflicto-, entonces desde ese orden surge esta calidad de amor, compasión y claridad. Y la meditación es todo esto, no un escaparle a la vida, a nuestro vivir. Y bienaventurados son aquellos que conocen la calidad de esta meditación.

 

PENSAMIENTO COMPASIVO

 

Si el pensamiento está activo, ¿puede haber compasión?

 

¿Qué significa ser compasivo, no solo verbalmente, sino realmente? ¿Es la compasión una cuestión de hábito, de pensamiento?, ¿es la compasión cuestión de repetir mecánicamente debo ser amable, educado, gentil, tierno? ¿Puede una mente que está atrapada en la actividad del pensamiento que es condicionamiento, repetición mecánica, ser realmente compasiva? Puede hablar de ello, puede apoyar una reforma social, ser bondadosa con el pobre pagano, etc., ¿pero es eso compasión? Si el pensamiento dicta, si está activo, ¿puede haber algún lugar para la compasión? Compasión es acción sin motivo, sin interés propio, sin sensación de miedo, sin sensación de placer.

 

La compasión no es suya o mía

 

Puede que sea inteligente en sus estudios, en su trabajo, que sea capaz de argumentar de manera muy astuta y razonable, pero eso no es inteligencia. La inteligencia va junto con el amor y la compasión, y como individuo, no puede alcanzar esa inteligencia. La compasión no es suya o mía, al contrario del pensamiento que es suyo y mío. Cuando hay inteligencia no existe el yo ni el usted, y esa inteligencia no subsiste en su mente o en su corazón; esa inteligencia, que es suprema, está en todas partes. Esa es la inteligencia que mueve la tierra, los cielos y las estrellas, porque eso es compasión.

 

¿Es eso compasión?

 

¿Cómo puede tener compasión si pertenece a una religión, si sigue a un gurú, si cree en algo, en las escrituras, etc., o si está apegado a una conclusión? Aceptar a un gurú significa llegar a una conclusión y si creen firmemente en Dios o en un salvador, en esto o aquello, ¿puede haber compasión? Puede que desempeñe trabajos sociales, que ayude a los pobres por piedad, por lástima o por caridad, pero todo esto no es amor ni compasión.

 

Compasión… para todas las cosas de la tierra

 

Es completamente e irrevocablemente posible eliminar todas las heridas, y por tanto, amar y tener compasión. Ser compasivo significa tener pasión por todas las cosas, no solo entre dos personas, sino por todos los seres humanos, por todas las cosas, los animales, los árboles, todo lo que contiene la tierra. Cuando seamos compasivos, no saquearemos la tierra como lo hacemos ahora y no habrá guerras.

 

INTELIGENCIA COMPASIVA

 

La compasión actúa a través de la inteligencia

 

La naturaleza misma de la inteligencia es sensibilidad y la sensibilidad es amor. Sin inteligencia, no puede haber compasión. La compasión no consiste en actos de caridad o reformas sociales; está libre del sentimiento, del romanticismo y de la emoción del entusiasmo. Es tan fuerte como la muerte; es como una gran roca inamovible en medio de la confusión, de la desdicha y de la ansiedad. Sin compasión no puede existir ninguna nueva cultura o sociedad. La compasión y la inteligencia van juntas, son inseparables. La compasión actúa a través de la inteligencia, nunca puede actuar a través del intelecto. La compasión es la esencia de la totalidad de la vida.

 

PASIÓN

La pasión está libre del yo

 

La pasión nada tiene que ver con la lujuria, el interés o el entusiasmo. El interés puede ser muy profundo, y uno puede utilizar ese interés para su beneficio y poder, pero ese interés no es pasión. Un objeto o una idea pueden estimular el interés. El interés es satisfacción propia. La pasión, en cambio, está libre del yo. El entusiasmo siempre es en relación con algo. La pasión es en sí misma una llama. Otra persona, alguien externo a usted puede despertarle el entusiasmo. Sin embargo, la pasión es la suma de energía, no es el resultado de ninguna clase de estímulo. La pasión está más allá del yo.

 

Pasión sin causa

 

La pasión es algo que muy pocos han sentido realmente. Han sentido entusiasmo, lo cual significa estar atrapado en un estado emocional con alguna cosa. Nuestra pasión es por algo: por la música, la pintura, la literatura, un país, una mujer o un hombre, siempre es la consecuencia de una causa. Cuando se enamora de alguien, se encuentra en un estado de emoción que es la consecuencia de una causa concreta. De lo que les estoy hablando es de una pasión sin causa, de la pasión por todo, no por una sola cosa, mientras que la mayoría están apasionados por una cosa o una persona en particular. Es importante ver esa distinción con claridad.

 

En ese estado de pasión sin causa, hay una intensidad libre de todo apego, pero si la pasión tiene causa, entonces hay apego, y el apego es el principio del sufrimiento.

 

Sufrimiento y pasión

 

Si permanece sin un solo movimiento del pensamiento, se produce una transformación en eso que llaman sufrimiento, lo cual se convierte en pasión. La raíz etimológica de sufrimiento es pasión. Cuando huyen del sufrimiento, pierden esa cualidad que surge del sufrimiento, a saber la pasión completa, que nada tiene que ver con la lujuria y el deseo. Cuando tienen una percepción directa del sufrimiento y permanecen con ello completamente, sin un solo movimiento del pensamiento, de ahí surge esa extraña llama de la pasión. Y es necesario tener pasión, de lo contrario no puede crear nada.

 

De la pasión surge la compasión, y compasión significa pasión por todas las cosas, por todos los seres humanos.


JIDDU KRISHNAMURTI

IKIGAI

IKIGAI, PEQUEÑOS CAMBIOS HACIA LA FELICIDAD:

«Sólo en la actividad desearás vivir cien años.»
PROVERBIO JAPONÉS

¿Sabías qué en Japón el número de centenarios es muy superior al resto del mundo? Sobre todo en la isla de Okinawa, allí la media es por cada 100.000 habitantes 24,55.

Se supone que influyen muchos factores, entre ellos la vida tranquila de la isla, el clima suave, la dieta y su modo de vida, ya que utilizan el Ikigai como una parte esencial de su vida.

Estar ocupados, cuidar a los demás, descansar adecuadamente y el ejercicio físico suave son los pilares de vida de esta isla.

Además observamos que no solo viven más, sino que viven en mejores condiciones:

·       Tienen menos enfermedades cardiacas, inflamatorias e incluso menos casos de cáncer.

·       Los casos de demencia por edad son menores.

¿Qué debemos de hacer para vivir una vida plena y feliz?

Disminuir el estrés.

Mejorar la calidad del sueño.

No perder la curiosidad nunca.

Disfruta de las tareas cotidianas.

Cultivar las amistades.

El estrés es el enemigo público número uno de esta sociedad, vivimos permanentemente conectados, siempre en competencia, corriendo… la vida se ha convertido en una carrera diaria.

Hoy se ha demostrado que cierto grado de estrés es beneficioso para la adaptación del ser humano; sin embargo el exceso de estrés es degenerativo y envejece prematuramente.

¿Cómo mitigar el estrés?

·       Toma un baño/ducha más largo del habitual, sumérgete en un baño relajante, deja que el agua caiga por tu cuerpo mientras respiras y disfrutas de un tiempo para ti.

·       Por orden en tu entorno: la zona de estar, tu habitación. Un entorno limpio y ordenado expresa nuestra mente y aporta bienestar.

·       No te pares: haz ejercicio adecuado a tu salud: haz estiramientos, camina, haz mantenimiento…El sedentarismo es clave para desarrollar ciertas enfermedades como: hipertensión, enf. cardiacas, osteoporosis, diabetes…

·       Come adecuadamente: elimina procesados, prioriza verduras, aceites de primera presión en frío, frutas…

·       Dedica un tiempo a meditar; ponte música relajante; ten en casa un lugar para ello.

·       Dedica un tiempo exclusivo para ti y hacer lo que te guste: viajar, tomar café, salir con amigos, leer…

·       Cultiva las amistades, tener una red de amigos es primordial para nuestra salud mental.

·       Vive sin prisas.

·       No te tomes las cosas como “algo personal”, si te sacan de tu paz observa la situación desde la distancia para poder entenderla y actuar desde otra perspectiva.

¿Cómo descansar mejor?

Apagar la TV, ordenador, móvil al menos 2-3 horas antes de acostarnos.

Olvida la cafeína desde primeras horas de la tarde.

Cena temprano y si puedes sal a pasear después al menos 20m´.

Es beneficiosa una ducha de agua calentita antes de acostarse.

Toma alguna infusión relajante: melisa, tila, lavanda…

Una vez acostado cierra los ojos y mientras respiras profundamente varias veces da las gracias por este día (puede parecerte una tontería, pero nos ayuda a calmar las pulsaciones y a entrar en el sueño de una forma placentera, obteniendo un mejor descanso).

¿Cómo seguir aprendiendo?

No importa lo que aprendamos: leer, estudiar, actividades lúdicas, manualidades….

Nunca es tarde para aprender. Así que no importa la edad, importa la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo, las ganas de conocer e indagar; mientras el ser humano tiene intacta esta cualidad tiene ganas e ilusión de vivir.

¿Cómo disfrutar de las tareas cotidianas?

Hacer la cama, la colada, la comida, comprar… ¿Cómo disfrutar de esto?

Nuestra habilidad en convertir el quehacer diario en una rutina aburrida o disfrutar de ella puede ser la diferencia entre la felicidad o la angustia.

La verdad es que haciendo cada día nuestras tareas con amor y hacerlas dedicando tiempo y cariño a cada tarea, sin esperar nada a cambio solamente nuestra propia autosatisfacción nos llevará ser un poco más felices. Hacer nuestras tareas de forma consciente es una forma de conectar con nosotros mismos. ¡Eso sí, se trata de hacer nuestra parte no la de los demás! Pues cuando nos sobrecargamos con tareas/responsabilidades/problemas que no son los nuestros esto nos pasa factura y caemos en el estrés, pudiendo enfermar por ello.

¿Tan importante son las amistades?

Las amistades son como un elixir que con una buena charla nos ayudan a disminuir preocupaciones.

Escuchar y contar anécdotas nos aligera la carga de estrés que a veces nos vemos obligados a soportar.

Además podemos aconsejar, pedir consejo, compartir, soñar, divertirnos, aprender…

En fin con amigos podemos: VIVIR en mayúsculas.

Autora: Rosa Francés Cardona (Izha)
Acupuntora, MTC, hipnosis, Dietética y Nutrición, Coaching 3.0
Regente de la Herboristería Herbasana de Canals (Valencia).

Así que para ser feliz: come sano, muévete, cuida tus amistades, tómate la vida con filosofía, no pierdas la curiosidad y SONRÍE Y AGRADECE SIEMPRE.


COMO EL EGO VIENE A LA EXISTENCIA

 


EL YO SEPARADO

Los hábitos mentales del ego, los que le fortalecen, son la queja y la reactividad.

 

La mente busca alimento incesantemente, y no solo para el pensamiento; está buscando alimento para su identidad, para su sentido del yo. Así es como el ego (el yo separado) viene a la existencia y se recrea continuamente a sí mismo.

 

Cuando piensas o hablas sobre ti, cuando dices yo, sueles referirte a yo y mi historia. Éste es el yo de lo que te gusta y de lo que te disgusta, de tus miedos y deseos, el yo que nunca está satisfecho por mucho tiempo. Es un sentido de quien eres creado por la mente, condicionado por el pasado y que trata de encontrar su realización en el futuro.

 

¿Puedes ver que este yo es pasajero, que es una formación temporal, como una onda que recorre la superficie del agua? ¿Quién ve que esto es así? ¿Quién es consciente de que tus formas física y psicológica son pasajeras? Yo soy. Éste es el yo profundo que no tiene nada que ver con el pasado y el futuro.

 

¿Qué quedará de todos los temores y deseos asociados con tu problemática situación existencial, que consumen cada día la mayor parte de tu atención? Un guión de varios centímetros de largo entre la fecha de tu nacimiento y la fecha de tu muerte inscritas en tu lápida. Para el ego este es un pensamiento deprimente. Para ti es liberador.

 

Cuando cada pensamiento absorbe tu atención lentamente significa que te identificas con la voz que suena en tu cabeza. Entonces los pensamientos quedan investidos de un sentido de yo. Esto es el ego, el yo creado por la mente. Este yo fabricado por la mente se siente incompleto y precario. Por eso el temor y el deseo son sus emociones predominantes y sus fuerzas motivadoras.

 

Cuando reconoces que hay una voz en tu cabeza que pretende ser tú y que nunca deja de hablar, estás saliendo de la identificación inconsciente con la corriente de pensamientos. Cuando notas esa voz, te das cuenta de que tú no eres la voz —el pensador—, sino quien es consciente de ella. La libertad estriba en conocerte a ti mismo como la conciencia que está detrás de la voz.

 

El ego siempre está buscando. Busca añadirse algo más de esto o de lo otro para completarse. Esto explica su preocupación compulsiva por el futuro. Cuando te des cuenta de que estás viviendo para el momento siguiente, ya has salido del patrón mental del ego, con lo que surge la posibilidad de elegir prestar toda tu atención a este momento. Prestando toda tu atención a este momento, una inteligencia mucho mayor que la inteligencia de la mente egótica entra en tu vida.

 

Cuando vives a través del ego, siempre reduces el momento presente a un medio para un fin. Vives para el futuro, y cuando consigues tus objetivos, no te satisfacen, o al menos no por mucho tiempo. Cuando prestas más atención a lo que haces que al resultado futuro que quieres conseguir con ello, rompes el viejo condicionamiento del ego. Entonces tu hacer no solo es mucho más eficaz, sino infinitamente más alegre y satisfactorio.

 

Casi cada ego contiene algún elemento de lo que podríamos llamar identidad de víctima. La imagen de víctimas que algunas personas tienen de sí mismas es tan fuerte que se convierte en el núcleo central de su ego. El resentimiento y los agravios forman parte esencial de su sentido del yo.

 

Aunque tus agravios estén completamente justificados, te has construido una identidad de víctima que se parece mucho a una prisión cuyos barrotes están hechos de formas mentales. Mira lo que te estás haciendo a ti mismo o, más bien, lo que te está haciendo tu mente. Siente tu apego emocional por tu historia de víctima y date cuenta de la tendencia compulsiva a pensar o hablar de ella. Mantente presente como testigo de tu estado interno. No tienes que hacer nada. Con la conciencia vienen la transformación y la libertad.

 

HÁBITOS DEL EGO

 

Los hábitos mentales favoritos del ego, los que le fortalecen, son la queja y la reactividad.

 

Buena parte de la actividad emocional-mental de muchas personas consiste en quejarse o reaccionar contra esto o lo otro. Ello hace que los demás, o la situación, estén equivocados, mientras que tú tienes razón. Teniendo razón te sientes superior, y sintiéndote superior fortaleces tu sentido del yo. En realidad solo estás fortaleciendo la ilusión del ego. ¿Puedes observar estos hábitos dentro de ti mismo y reconocer tu quejumbrosa voz interior por lo que es?.

 

El sentido del yo característico del ego necesita el conflicto porque su identidad separada se fortalece al luchar contra esto o lo otro, y al demostrar que esto soy yo y eso no soy yo. Es frecuente que tribus, naciones y religiones consigan fortalecer su sentido de identidad colectiva teniendo enemigos, ¿Quién sería el creyente sin el infiel?

 

En tus tratos con otras personas, ¿puedes detectar ligeros sentimientos de superioridad o inferioridad hacia ellas? Lo que estás viendo es el ego, que vive de la comparación. La envidia es un derivado del ego, que se siente disminuido cuando a otra persona le pasa algo bueno, o cuando alguien tiene más, sabe más o puede hacer más que tú. La identidad del ego depende de la comparación y siempre quiere más. Se agarra a cualquier cosa. Si todo lo demás fracasa, puedes fortalecer tu ficticio sentido del yo sintiéndote más maltratado por la vida o más enfermo que otras personas. ¿Cuáles son las historias, las ficciones de las que derivas tu sentido del yo?

 

La necesidad de oponerse, de resistirse y de excluir está incorporada a la estructura misma del ego ya que esto le permite mantener el sentido de separación del que depende su supervivencia. De modo que yo voy contra el otro, nosotros contra ellos. El ego necesita estar en conflicto con alguien o algo. Eso explica por qué buscas la paz, la alegría y el amor, pero no puedes tolerarlos por mucho tiempo. Dices que quieres la felicidad, pero eres adicto a tu infelicidad. En último término, la infelicidad no surge de las circunstancias de tu vida, sino del condicionamiento de tu mente.

 

¿Albergas sentimientos de culpa respecto a algo que hiciste -o dejaste de hacer- en el pasado? Lo cierto es que actuaste de acuerdo a tu nivel de conciencia, o más bien de inconsciencia, de aquel tiempo. Si hubieras estado más alerta, si hubieras sido más consciente, habrías actuado de otra manera. La culpa es otro intento del ego de crear una identidad, un sentido del yo. Al ego no le importa que el sentido del yo sea positivo o negativo. Lo que hiciste o dejaste de hacer fue una manifestación de inconsciencia, de la inconsciencia humana. El ego, no obstante, lo personaliza y dice: Yo hice aquello, y así te creas una imagen mental de ti mismo como persona mala.

 

A lo largo de la historia, los seres humanos han cometido incontables actos de agresión, crueldad y violencia hacia sus semejantes, y continúan realizándolos. ¿Son todos ellos condenables? ¿Son todos culpables? ¿O dichos actos son expresiones de la inconsciencia, de una etapa evolutiva que ahora estamos dejando atrás?. Las palabras de Jesús: Perdónales porque no saben lo que hacen, también son aplicables a ti.

 

Si con el fin de liberarte te marcas metas egóticas que te potencian o te hacen sentirte importante, aunque las consigas, no te sentirás satisfecho. Márcate metas, pero sabiendo que alcanzarlas no tienen la menor importancia. Cuando algo surge de la presencia, significa que este instante no es un medio para un fin: la acción es satisfactoria por sí misma en cada momento. Ya no reduces el Ahora a un medio para un fin, que es lo que hace la conciencia del ego.

 

·     ECKHAR TOLLE


SANACIÓN DE AMOR CON EMOCIONES Y ENERGÍA

 


SANACIÓN AMOROSA

Soy la energía transformadora, soy vibración perfecta.

 

El amor es la fuerza más sanadora en el mundo; nada es más profundo que el amor. No solo cura el cuerpo, no solo la mente, sino también el alma. Si uno puede amar entonces todas las heridas desaparecen. Entonces uno se vuelve íntegro. Y ser íntegro es ser sagrado.

 

A menos que uno sea íntegro, uno no es sagrado. La salud física es un fenómeno superficial. Puede darse a través de la medicina, puede darse a través de la ciencia. Pero, el núcleo más íntimo de uno mismo, se puede curar solo a través del amor. Los que conocen el secreto del amor conocen el mayor secreto de la vida. Entonces no hay miseria para ellos, no hay vejez ni muerte.

 

Por supuesto, el cuerpo se volverá viejo y el cuerpo morirá, pero el amor te revela la verdad de que no eres el cuerpo. Eres la conciencia pura, no tienes nacimiento ni muerte. Y vivir en esa conciencia pura es vivir en armonía con la vida. La felicidad es un subproducto de vivir en armonía con la vida.

 

Veamos que nos enseña el Dr. Joe Dispenza sobre la sanación...

 

SÁNATE A TI MISMO

Sánate a ti Mismo, Sana a los Demás

 

El producto final de una experiencia es una emoción y las emociones son energía en acción o energía en movimiento. Y puesto que, donde ponemos nuestra atención es donde ponemos nuestra energía, cuánto más fuerte sea la emoción que sentimos hacia alguna persona, más le entregamos nuestra atención y, por lo tanto, le estamos entregando nuestra energía.

 

Las distintas emociones a menudo tienen relación con los diferentes tipos de relaciones que tenemos en nuestras vidas, las cuales se basan en cómo experimentamos o en cómo hemos experimentado a una persona. Por poner un ejemplo, si eres una persona dependiente, entonces es probable que tengas relaciones basadas en la necesidad, en la dependencia o en la carencia. Debido a que las distintas relaciones se basan en las diferentes emociones, también es probable que tengas una relación con tu ex basada en el resentimiento o en el enojo, o una con tu jefe basada en el miedo o en que te sientes poco valorado/a, o una con tu madre basada en la culpa y en el sufrimiento.

 

Por esa misma razón, si tienes relaciones basadas en el amor, cuanto más fuerte sea el amor que sientas hacia esa persona, más atención y energía le estás dando. Y lo mismo ocurre con la gratitud, el gozo, la libertad, etc. Son las emociones, las que nos permiten unirnos energéticamente a alguien en la vida. Así que cuando tenemos una conexión emocional con alguien y vivimos las mismas experiencias, compartimos, nos relacionamos y estamos vinculados a través de esa misma energía porque hay una concordancia vibracional.

 

Ahora sabemos que cuando una persona cambia su energía —cuando empieza a abrir su corazón y a sentir emociones elevadas— genera un campo magnético externo. Este campo brota del cuarto centro, que es el centro que nos conecta con el campo unificado. El centro del corazón es el espacio en el que los opuestos se conectan; es el centro en el que la polaridad y la dualidad se encuentran; y es la conexión entre la materia y el espíritu. Este es el lugar desde donde se inicia la plenitud y dónde empieza nuestra divinidad.

 

Dado que, cuando abrimos nuestro corazón, éste irradia un campo coherente, empezamos a sentirnos menos polarizados, menos analíticos y menos ansiosos. El resultado es que empezamos a ver la vida a través de un prisma diferente. Esa frecuencia generada a partir de emociones elevadas transporta información, como, por ejemplo, cuando una persona cambia su energía y empieza a desarrollar un pensamiento de salud o de abundancia, ese pensamiento de salud o de abundancia puede ser transportado en esa frecuencia. El pensamiento de salud no puede ser transportado en la frecuencia o en la emoción del sufrimiento porque son frecuencias distintas, por lo tanto, transportan un conjunto diferente de pensamientos e información. La conclusión es que el hecho de elevar tu estado emocional puede empezar a cambiar literalmente la forma en que te relacionas con otras personas en tu vida. Así que, ¿qué importancia tiene todo esto?

 

Si mantienes relaciones personales basadas en emociones bajas como el sufrimiento, la competición, la frustración, el enojo, etc. (en otras palabras, estás usando a distintas personas para reafirmar tu adicción a estas diferentes emociones o acuerdos emocionales), cuando cambies tu energía, ya no habrá una concordancia emocional con esa persona.

 

Cuando eso sucede, puede darse una de estas dos posibilidades. La primera es que la persona con la que has intercambiado tu vínculo emocional-energético, desaparezca de tu vida. ¿Por qué? Porque como ya no le estás prestando atención, porque ya has dejado de sentir esa emoción, ya no le estás entregando tu poder. Y como ya has dejado de sentir esa emoción que antes asociabas con esa persona, también has dejado de pensar en ella. Cuando superas esas emociones y elevas tu energía, podríamos decir que ya no hay una concordancia vibracional entre tú y esa persona.

 

Si sientes congoja, culpa o vergüenza, dado que son energías vibracionales más bajas, sabemos que, a la larga, esas emociones regulan los genes a la baja, crean dolencias crónicas y finalmente se acaban manifestando como enfermedades. Por lo tanto, si una persona empieza a cambiar su estado energético y a irradiar una nueva energía al campo, ¿es posible que eso pueda afectar el sistema nervioso autónomo de otra persona? La respuesta es un sí rotundo. ¿Cómo lo sabemos? Porque lo hemos estudiado innumerables veces tomando hasta 750 personas o más en una sala y pidiéndoles que abran sus corazones para generar un campo magnético externo.

 

Por lo tanto, la segunda posibilidad que puede darse a medida que vas elevando tu energía es que en vez de que otra persona pueda bajar tu energía, si tu energía es suficientemente fuerte, puedes arrastrar a los demás a un estado emocional más elevado.

 

SINCRONIZACIÓN SANADORA

Sincronizarnos para sanarse y sanar a los demás.

 

Imagínate entre 750 y 1500 personas en una sala durante un Avanzado de Una Semana irradiando un campo magnético de amor a su alrededor desde el corazón, y a medida que el evento va avanzando los campos individuales empiezan a sincronizarse y a entrelazarse para crear una coherencia social colectiva. Cuando todas las frecuencias están organizadas y sincronizadas, si el grupo mantiene sus corazones en coherencia social —e irradia un pensamiento o una intención de amor o de sanación— se empieza a producir un efecto no local.

 

Lo hemos estudiado en nuestros eventos colocando a 50 personas que llevaban un monitor para controlar su frecuencia cardíaca en la primera fila de nuestros talleres y pidiendo al resto de los asistentes que mandasen a estas personas, desde la frecuencia del amor, pensamientos como, por ejemplo: Que sus cuerpos se sanen; Que sus vidas se enriquezcan; Que sus sueños se hagan realidad; y que la puerta a lo místico se abra para ellos. Lo que hemos constatado es que se logró influir en los sistemas nerviosos autónomos de todas las personas que estuvieron recibiendo esos pensamientos desde la frecuencia del amor. ¿Cómo lo sabemos? Porque todos sus corazones entraron en un estado elevado de coherencia exactamente en el mismo día, exactamente en la misma meditación, exactamente en el mismo momento. ¿Y eso qué significa?

 

Demuestra que cuando empiezas a cambiar tu energía, puedes sortear la mente consciente de una persona —su pensamiento de ondas cerebrales beta— y literalmente influir en ellas de una forma no local. Eso ocurre porque cuando alguien cambia su energía y entra en coherencia cardíaca, su sistema nervioso autónomo se adapta a una nueva frecuencia, y es el sistema nervioso autónomo sincronizándose con una nueva frecuencia el que empieza a llevar al cuerpo al equilibrio, al orden, a la homeostasis y a regularse a sí mismo. Así que, si el corazón de una persona se está volviendo coherente exactamente en el mismo momento que el de otra, eso necesariamente significa que esas personas están siendo influidas por la energía de alguien —de una forma no local— y, por consiguiente, esas personas van a sentir de una forma diferente. ¿A qué me refiero cuando digo sentir de una forma diferente? Esas personas sintieron amor, gratitud, libertad, gozo y compasión.

 

En el caso anterior, teníamos un colectivo de más de 750 personas, pero ¿acaso es posible que cuando realmente cambias tu estado del ser y elevas tu frecuencia, se empiecen a producir efectos en todas y cada una de las relaciones que tienes en tu vida? La respuesta es que, si tu energía es lo suficientemente alta, entonces tu energía puede literalmente arrastrar a otra persona a sincronizarse con esa frecuencia elevada. Eso es lo que ahora suele suceder habitualmente cuando hacemos sanaciones de coherencia en nuestros talleres, lo cual produce cambios instantáneos y milagrosos, como pueden ser: pasar de la ceguera a tener una vista perfecta, pasar de la sordera a volver a oír, tumores que desaparecen, remisión de cáncer de nivel IV, retroceso de la enfermedad de Parkinson, de la EM y del Lupus, cambios en las funciones renales (como puede ser la insuficiencia renal), cambios en el cerebro, y muchas otras cosas más.

 

Nuestra comunidad incluso ha empezado a organizarse por su cuenta para llevar a cabo sanaciones a distancia para aquellas personas que lo necesitan, al fin y al cabo, cuando eres capaz de producir un efecto no local, no es necesario que te encuentres al lado de una persona. ¿Por qué? Porque si realmente te encuentras en el campo unificado —el campo de energía e información que conecta todas las cosas físicas y que gobierna todas las demás leyes del universo, el campo en el que la separación no existe— estás conectado a todas las cosas y a todas las personas. Por lo tanto, cuanto más conectado estés al campo, más efectos no locales podrás crear en tu vida.

 

Como ejemplo, tenemos dos casos distintos documentados en los que un grupo de ocho personas trabajaron en una persona que estaba en coma. En el primer caso, una persona —que llevaba dos semanas en coma— salió inmediatamente del coma en menos de una hora tras haberle realizado la sanación de coherencia a distancia. En el otro caso, cuando el grupo de sanación de la coherencia empezó a efectuar la sanación, la persona que estaba en coma mostró cambios significativos inmediatos y, en cuestión de minutos, empezó a hablar y a mover los brazos y las piernas poco después de haber sufrido un grave accidente de coche. Este es un cambio no local que tuvo lugar al cambiar la energía de esa persona.

 

En otra historia que un participante compartió hace poco, una mujer aparcó su coche a un lado de la carretera para participar en una sanación de coherencia a distancia. Un oficial de policía se detuvo junto a su vehículo y salió del coche para preguntarle qué estaba haciendo. Cuando se inclinó hacia la ventanilla para pedirle el permiso de conducir y la documentación del coche, se echó hacia atrás con una expresión de desconcierto en la cara. Dio otro paso hacia atrás y se volvió a inclinar hacia delante, de nuevo apareció una mirada de perplejidad en su cara. Se puso derecho y se inclinó varias veces más.

 

¡Esto sí que es raro, se me ha ido el dolor de espalda!, dijo, ¿Qué habrá podido pasar? Ella le contestó, has sido amado en la totalidad.

 

Cuando alguien empieza a sentir emociones elevadas, su sistema nervioso autónomo vuelve a recuperar el equilibrio y ese es el momento en el que empieza a sanar, porque eso es lo que hace el sistema nervioso autónomo: vuelve a organizar y a equilibrar las secreciones hormonales, las funciones del sistema inmune, los niveles de azúcar en sangre, la secreción de enzimas, la expresión genética, etc. También produce una serie de más de 1300 o 1400 cambios biológicos positivos. Esta es la razón por la cual es completamente posible que al empezar a transformarte y a sanarte a ti mismo, también puedas empezar a sanar a los demás.

 

En otras palabras, cuando te sanas a ti mismo, sanas a los demás... y el amor lo sana todo.

 

Cuando emulamos las propiedades de esta conciencia Universal nos convertimos en Creadores. Cuando vibramos con esta inteligencia amorosa nos volvemos como ella.

 

Joe Dispenza

LA ILUMINACIÓN CON EL AROMA DEL ZEN

 


BODHIDHARMA Y LA ILUMINACIÓN

No crear falsas ilusiones es la iluminación.

 

Bodhidharma, monje budista, se habría trasladado de India a China alrededor del año 520 d.C. La tradición le considera el introductor del Zen en China. Con él se fue produciendo la fusión entre el dhyana (meditación) búdico y el taoísmo chino, surgiendo así lo que se ha llamado el Aroma del Zen, la posibilidad de alcanzar la iluminación en la más estricta vida cotidiana. Se desconoce con certeza el fin de Bodhidharma, unos dicen que fue envenenado por monjes competidores; otros que fue ejecutado; otros que marchó a pie otra vez a la India.

 

La selección que ofrecemos proviene de: Bodhidharma...

 

VER LA NO MENTE

 

Tratar de encontrar un buda o la iluminación es como tratar de coger el aire.

 

El aire tiene nombre pero no forma que pueda cogerse y ponerse en el suelo, y ciertamente no se puede aprehender. Mientras busques en otra parte, nunca podrás ver que tu propia mente es el buda. Todo lo que tienes que hacer es ver tu propia naturaleza. Vida y muerte son importantes, no las sufras en vano.

 

Tu propia naturaleza es el buda. Y el buda es la persona que es libre: libre de planes, libre de preocupaciones. Si no ves tu propia naturaleza y no haces más que dar vueltas todo el día buscando en otra parte, entonces nunca encontrarás un buda. La verdad es que no hay nada que encontrar. Nuestra naturaleza mortal es nuestra naturaleza búdica. No hay buda más allá de esta naturaleza. El buda es nuestra propia naturaleza. No hay buda separado de esta naturaleza, y no hay naturaleza separada del buda.

 

Un buda es una persona despreocupada. No va por ahí persiguiendo fama y fortuna.

 

La capacidad de la mente es ilimitada y sus manifestaciones son inagotables. Ver formas con los ojos, oír sonidos con los oídos, oler olores con la nariz, probar gustos con la lengua, todos los movimientos o estados son siempre tu mente. En cada momento, allí donde no llega el lenguaje, ésa es tu mente.

 

Buda es una palabra sánscrita para lo que llamas Despierto, milagrosamente despierto. Responder, percibir, arquear las cejas, parpadear, mover las manos y los pies, todo ello es tu naturaleza milagrosamente despierta. Y esta naturaleza es la mente. Y la mente es el buda. Y el buda es el Camino. Y el camino es zen. Pero la palabra Zen es un rompecabezas tanto para los necios como para los sabios. Ver tu naturaleza es zen. A menos que veas tu naturaleza original, no es zen.

 

El verdadero Camino es sublime. No puede expresarse mediante el lenguaje. Alguien que ve su propia naturaleza encuentra el Camino. El Camino no tiene forma ni sonido. Es sutil y difícil de percibir. Es como cuando se bebe agua: sabes lo fría o caliente que está pero no puedes explicárselo a los demás. El Camino se pierde al aferrarse equivocadamente a las apariencias de las cosas. La erudición es inútil y enturbia la conciencia. Las doctrinas solo sirven para señalar la mente. Una vez se ha visto la mente, ¿para qué las doctrinas?

 

No hay ventaja alguna en el autoengaño. Una vez que los mortales ven su propia naturaleza, cesan todos los apegos. La conciencia deja de esconderse. Pero solo puedes encontrarla ahora. Solo ahora. Si realmente quieres encontrar el Camino, no te aferres a nada. Una vez que dejas de aferrarte y dejas que las cosas sean, serás libre, incluso del nacimiento y la muerte. Lo transformarás todo, y estarás en paz, estés donde estés. La esencia del Camino es el desapego. Y el objetivo de los que practican es liberarse de las apariencias. Se dice en los sutras: el desapego es iluminación porque niega las apariencias. La budeidad significa conciencia.

 

Saber que la mente es vacío es ver al buda. Ver la no mente es ver al buda. Renunciar a uno mismo sin pesar es la caridad más grande.

 

La mente y el mundo son opuestos, y la visión aparece donde se encuentran. La verdadera visión es cuando tanto el mundo como la mente son transparentes. Y esta comprensión es verdadera comprensión. Ver nada es percibir el Camino y comprender nada es conocer el Dharma, porque ver no es ver ni no ver y porque comprender no es comprender ni no comprender. Ver sin ver es verdadera visión. Comprender sin comprender es verdadera comprensión. La verdadera visión no es solo ver viendo, también es ver sin ver. Y la verdadera comprensión no es solo comprender comprendiendo, también es comprender no comprendiendo. Si lo comprendes todo entonces es que no comprendes. Sólo cuando comprendes nada es verdadera comprensión. Comprender es ni comprender ni no comprender.

 

Cuando comprendes la realidad depende de ti. Cuando no comprendes eres tú quien depende de la realidad. Cuando la realidad depende de ti, lo que no es real se convierte en real. Cuando eres tú quien depende de la realidad, lo que es real se convierte en falso. Cuando dependes de la realidad todo es falso. Cuando la realidad depende de ti, todo es verdad.

 

Cuando la mente aparece, desaparece la realidad. Cuando la mente desaparece, aparece la realidad. Quien sepa que nada depende de nada habrá encontrado el Camino. Y quien sepa que la mente depende de nada siempre está en el lugar de la iluminación.

 

ILUMINACIÓN O DESPERTAR

 

La iluminación o el nirvana no están más allá de la mente individual.

 

No podemos definir nuestro estado mental original usando palabras ni letras, pero sí podemos señalarlo directamente en cada uno de nosotros para que todos podamos reconocerlo, establecernos en él y alcanzar así la iluminación suprema por nosotros mismos. El buda nos dio sus enseñanzas para ayudarnos a eliminar cualquier vestigio de pensamiento conceptual. Una vez eliminado, sus enseñanzas ya no sirven para nada.

 

La mente única, que es nuestra verdadera naturaleza real, es la inefable e indestructible matriz que en respuesta a las circunstancias se transforma en los fenómenos. A veces la confundimos con el intelecto y la inteligencia, que es la capacidad de manejar conceptos con el pensamiento, aunque sigue allí cuando serena no responde a las circunstancias y la inteligencia no actúa. Ocupada en la creación de objetos en respuesta a la causalidad, es imperceptible e innombrable. Si puedes reconocer intuitivamente tu estado mental original y descansar tranquila y confiadamente en su espontaneidad, estarás siguiendo los consejos que nos dieron todos los budas y tu atención fluirá naturalmente de aquí para allá sin detenerse nunca en nada.

 

Todo lo que constituye el mundo proviene de la mente. Aparte de esta mente, no podrás encontrar nada. Es imposible alcanzar el despertar o la iluminación fuera de la mente con la que buscas, porque ese lugar no existe ya que todo lo que hay es mente. Tu mente es tu propia naturaleza, la ausencia de causa y efecto, nirvana. Buscar la iluminación fuera de la mente es como tratar de atrapar el aire. El aire tiene nombre pero no forma. No es algo que pueda cogerse y ponerse de pie en el suelo. Nunca alcanzarás la iluminación más allá de tu propia mente, porque esa mente es todo lo que existe.

 

La capacidad de la mente es ilimitada y sus manifestaciones son inagotables. Todas las formas, sonidos, olores, sabores, movimientos o estados de ser son solo tu mente. En cada instante, allá donde no llega el lenguaje, está tu mente. Nuestra propia naturaleza es la mente y la mente es nuestra propia naturaleza. Esta naturaleza, esta mente, es la misma en todos los seres despiertos que nunca transmitieron más que esta mente única. No hay despertar más allá de esta mente. Pero si vives pendiente del pensamiento ilusorio, no podrás saber quién eres, no te podrás dar cuenta de que tu propia mente es tu naturaleza original y no dejarás de buscar aquí y allá haciéndote inútiles preguntas constantemente. Responder, percibir, alzar las cejas, parpadear, mover las manos y los pies, todo ello constituye tu naturaleza milagrosamente despierta. Y esta naturaleza es la mente. Y darse cuenta de ello es ver dentro de tu propia naturaleza original. Mientras sigas apegado a las apariencias y a las formas, no te darás cuenta de que tu mente es el vacío.

 

La verdad esencial está más allá de las palabras. Las doctrinas son palabras, pero el despertar no tiene nada que ver con las palabras. Las palabras son ilusiones. No son diferentes de los objetos que aparecen en tus sueños. No esperes de ellas placer alguno porque solo conducen al renacimiento. Recuérdalo cuando se acerque tu muerte; un momento de duda y te hallarás bajo el embrujo de los demonios. Tu cuerpo real es puro e impenetrable, pero el pensamiento ilusorio evita que te des cuenta y te hace padecer todo tipo de karma en vano. Allí donde ahora hay placer, encontrarás esclavitud. Pero una vez que despiertes a tu cuerpo y mente originales, dejarás de vivir encadenado por el apego.

 

Si ves dentro de tu propia naturaleza original, no necesitarás leer textos sagrados ni invocar divinidades. El saber y el conocimiento no solo son inútiles, sino que enturbian tu conciencia. Las doctrinas solo sirven para señalar la mente. Una vez que te has dado cuenta de que tu mente es tu verdadera naturaleza original, las doctrinas no tienen utilidad alguna. Entonces, cosas como el sexo se revelan como algo básicamente efímero que acaban con el breve placer que proporcionan. Aunque algunos hábitos permanezcan, ya no podrán perjudicarte porque tu naturaleza es esencialmente pura y opera como tal a pesar de morar en un cuerpo material constituido por los cuatro elementos. No puede ser corrompida.

 

Tu cuerpo real carece de sensaciones, no está hambriento, ni sediento, no tiene frío o calor, ni enfermedad, ni amor o apego, ni placer o dolor, ni está bien o mal, ni tiene mucho o poco, ni está débil ni fuerte. En realidad no hay nada. Estas sensaciones aparecen por causa de tu apego a este cuerpo material, pero una vez que abandones dicho apego y dejes que las cosas sean espontáneamente como son, serás libre incluso del nacimiento y la muerte. Lo transformarás todo a voluntad y estarás en paz estés donde estés. Serás un despierto aunque trabajes como carnicero, porque tu karma no te condicionará ni atará nunca más. Esta mente única no está fuera del cuerpo material formado por los cuatro elementos. Sin esta mente no podríamos movernos. El cuerpo no tiene conciencia. Al igual que una planta o una piedra, el cuerpo no tiene naturaleza. Es la mente la que se mueve.

 

El lenguaje y el comportamiento, la percepción y la concepción son todas funciones asombrosas de la mente. Todo movimiento es movimiento de la mente porque el movimiento es su función. No hay mente separada del movimiento, ni movimiento separado de la mente. El movimiento básicamente carece de mente y la mente es básicamente inmóvil, pero el movimiento no existe sin la mente y la mente no existe sin el movimiento. No hay mente que exista separada del movimiento, ni movimiento separado de la mente. El movimiento es la función de la mente y su función es su movimiento. Aún así, la mente ni se mueve ni funciona, porque la esencia de su funcionamiento es la vacuidad y la vacuidad es esencialmente inmóvil. El movimiento es lo mismo que la mente y la mente es esencialmente inmóvil. Básicamente, el ver, el oír y el oler son completamente vacíos. Tu odio, alegría o dolor son los de una marioneta. Puedes buscar, pero nunca hallarás nada.

 

De acuerdo con los textos sagrados, los actos perversos dan como resultado las dificultades y los actos bondadosos las bendiciones. Y se dice también que la gente colérica va al infierno mientras que los bienaventurados van al cielo. Pero una vez que descubres que tanto la naturaleza del odio como la de la alegría están vacías y los dejas ir, te liberas del karma para siempre. Si no te haces consciente de tu propia naturaleza, acudir a los textos tradicionales no te servirá de nada.

 

Renunciar a uno mismo abandonando la inteligencia, esto es el pensamiento conceptual, es el don más grande. Trascender movimiento y quietud es la mejor de las meditaciones. Los seres comunes no dejan de moverse, mientras que los iluminados permanecen inmóviles. Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto a los mortales como a los iluminados. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan sin esfuerzo a sí mismos de todas las apariencias y se curan de cualquier enfermedad sin necesidad de aplicar tratamiento alguno.

 

Usar la inteligencia para buscar la realidad es ignorancia. No usar la inteligencia para buscar la realidad es conocimiento. Liberarse uno mismo de las palabras es liberación. Permanecer sin sensaciones es permanecer en uno mismo. Trascender vida y muerte es abandonar el hogar. No crear ignorancia es iluminación. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría. La no aflicción es el nirvana. Y la no apariencia de la mente es la otra orilla.

 

Cuando ignoras tu verdadera naturaleza original, esta orilla existe. Pero cuando despiertas, deja de existir. Los mortales permanecen en esta orilla, pero aquellos que descubren su naturaleza original no están ni en ésta, ni en aquella. Son capaces de vivir en ambas orillas. Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de ésta no comprenden su verdadera naturaleza. Cuando ignoramos nuestra verdadera naturaleza original, hay un mundo del que escapar. Cuando somos conscientes de ella, no hay nada de lo que queramos escapar.

 

El movimiento no es diferente de la quietud. El sufrimiento no es diferente del nirvana, porque la naturaleza de ambos es el vacío. Nirvana significa sin nacimiento ni muerte. Cuando la mente deja de moverse, entra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía. El lugar de la iluminación carece de ambición, de ira y de ignorancia. La ambición es el reino del deseo, la ira el reino de la forma y la ignorancia el reino de lo que no tiene forma. Cuando se inicia un pensamiento, entramos en estos tres reinos. El principio y el fin de los tres reinos, la existencia y la no existencia de todo, dependen solo de la mente. La mente y el mundo son opuestos y solo pueden verse donde se encuentran. Cuando la mente no se agita interiormente, el mundo no aparece en el exterior. La verdadera visión se alcanza cuando tanto el mundo como la mente son transparentes; esta comprensión es la verdadera comprensión.

 

Cuando comprendes, la realidad depende de ti. Cuando no comprendes, eres tú quien depende de la realidad. Cuando la realidad depende de ti, lo que no es real se convierte en real. Cuando eres tú quien depende de la realidad, lo que es real se transforma en falso. Cuando la realidad depende de ti, todo es verdad. Por eso el sabio no usa su mente para buscar la realidad, ni la realidad para buscar su mente. Ni su mente para buscar la mente, ni la realidad para buscar la realidad. Su mente no hace que aparezca la realidad y la realidad no hace que aparezca su mente. Y como tanto su mente como la realidad son inmóviles, mora siempre en paz.

 

Si deseas encontrar tu verdadera naturaleza original, no debes buscar más allá de ti mismo, porque fuera de ti mismo no hay nada. Si la mente busca la mente, nunca encontrará nada. Y aunque creas haber encontrado algo, en realidad no habrás encontrado nada. Creer que se puede usar la inteligencia para encontrar tu naturaleza original, es vivir en la ignorancia. Cuando eres consciente de tu propia naturaleza, sabes que eso que buscabas con el intelecto no existe. Y es así porque la conciencia es tu naturaleza.

 

Aquellos que perciben la verdadera naturaleza vacía de los fenómenos y no se apegan a ellos alcanzan la liberación, mientras que quienes solo ven su apariencia externa quedan a su merced. La liberación consiste en no padecer sufrimiento; no hay otra liberación. Cuando se aprende a mirar la forma tal como es, no se origina el pensamiento y éste no da pié a la aparición de la forma. Entonces forma y mente son puras.

 

Si no dejas que tu mente se transforme en pensamiento, todos tus estados mentales serán vacío y cada pensamiento permanecerá inmóvil; irás de gozo en gozo. Pero si utilizas tu mente para originar pensamientos conceptuales, todos tus estados mentales serán inestables y tus pensamientos no dejarán de moverse; irás de un infierno a otro sin fin. Sólo cuando aparecen los pensamientos hay buen y mal karma, cielo e infierno.

 

La iluminación proviene de la mente. La mente es el origen de la iluminación. Pero aunque la iluminación provenga de la mente, la mente no proviene de la iluminación; al igual que un pez proviene del agua, aunque el agua no provenga del pez. Quien quiera lograr la iluminación, verá la mente antes. Una vez que has visto el pez te olvidas del agua y una vez que hayas alcanzado la iluminación, te olvidarás de la mente. Si no te olvidas de la mente, ésta te confundirá, al igual que te confundirá el agua si no te olvidas de ella.

 

Puedes crear todo el karma que quieras, pero no puedes crear una persona. Cuando creas karma, renaces junto con tu karma. Cuando no creas karma, desapareces junto con él. Por eso, siendo el karma dependiente del individuo y el individuo dependiente del karma, si un individuo no crea karma, el karma nada puede con él.

 

La mente es la raíz de la que crecen todas las cosas. Si puedes llegar a comprender la mente, todo lo demás queda incluido. Es como la raíz de un árbol. Todos los frutos, flores, ramas y hojas del árbol dependen de su raíz. Si alimentas su raíz, el árbol se multiplica; si cortas la raíz, el árbol muere. Aquellos que comprenden la mente alcanzan la iluminación; aquellos que no comprenden la mente, practican en vano. Todo lo bueno y lo malo proviene de la mente. Encontrar algo más allá de la mente es imposible.

 

Las doctrinas solo sirven para señalar la mente, la naturaleza original, que una vez vista dejan de tener función. Cuando la epistemología mítica está en activo la función de las doctrinas no tiene final, en ningún momento se postula su desaparición. En cambio Bodhidharma presenta las doctrinas como mediación que deja de ser funcional en el momento en que se ve la propia naturaleza vacía. Las doctrinas son como barcas que se abandonan cuando se llega a la otra orilla.

 

EL SERMÓN DEL AVANCE

 

Contemplar la mente de esta forma, es comprensión.

 

Si alguien está determinado a alcanzar la iluminación, ¿cuál es el método más importante que puede practicar? El método esencial, el que incluye todos los métodos, es la contemplación de la mente. Pero, ¿Cómo es que un método puede incluir a los demás?

 

La mente es la base de la que crecen todas las cosas. Si puedes entender la mente, todo lo demás está incluido. Es como la raíz de un árbol. Todas las flores y frutos, ramas y hojas, dependen de su raíz. Si nutres la raíz, el árbol se multiplica. Si cortas su raíz, el árbol muere. Aquellos que entienden su mente, alcanzan la iluminación con el mínimo esfuerzo. Aquellos que no entienden su mente, practican en vano. Todo lo bueno y malo es producido en la mente. Encontrar algo más allá de la mente es imposible.

 

Pero, ¿Cómo la contemplación de la mente puede llevarnos a su comprensión?

 

Cuando un gran bodhisattva penetra en la Perfección de la Gran Sabiduría, entiende que los elementos de la vida y sus sombras dependen del Yo. Y se da cuenta que la actividad de su mente tiene dos aspectos: el puro y el impuro. Por su propia naturaleza, estos dos estados mentales están siempre presentes. Se alternan como causa o efecto, dependiendo de las condiciones. La mente pura se deleita de actos positivos; la mente impura pasa el tiempo pensando en causar daño.

 

Aquellos que no son afectados por la impureza de la mente, son personas sabias. Trascienden el sufrimiento y viven en el júbilo del nirvana. Todos los demás, aquellos atrapados por la mente impura y enredados en su propio karma, son mortales. Divagan a través de los tres reinos y sufren incontables aflicciones. Y todo porque su mente impura opaca su Yo verdadero.

 

El Sutra de las Diez Etapas dice: En el cuerpo de los mortales existe la naturaleza búdica indestructible. Como el sol, su luz llena el espacio infinito. Pero una vez cubierta por las nubes negras de las cinco sombras, es como una luz dentro de un frasco, lejos de la vista.

 

Y el Nirvana Sutra dice: Todos los mortales tiene naturaleza búdica. Pero está cubierta por oscuridad de la que no pueden escapar. Nuestra naturaleza búdica es la atención plena al presente: vivir en atención y hacer que los demás vivan en atención. Entender la atención plena, es liberación. Todo lo bueno está cimentado en la atención plena. De esta raíz de atención plena crece el árbol de todas las virtudes y el fruto del nirvana.

 

Contemplar la mente de esta forma, es comprensión.

 

ANÉCDOTAS DE BODHIDHARMA

 

Leyendas de Bodhidharma.

 

Dice la leyenda que Bodhidharma era hijo del rey Kañchipuran en el sur de la India, aunque hay autores que dicen que era persa. Llegó a la china desembarcando en Cantón, el 21 de septiembre del año 527. Otros autores ponen la fecha en 475 d. C. El budismo entró en China desde los inicios de nuestra era. En aquella época, en el 527, contaba con mil trescientos templos, treinta mil monasterios y dos millones de monjes.

 

A la llegada de Bodhidharma reinaba en el sur de China el emperador Leang Wu-ti. Austero, probo y humano, tenía un profundo respecto por las letras y los letrados. Honró primero a Confucio levantándole un templo en Nankín, su capital. Luego se convirtió al budismo. Terminó su vida ordenándose monje. Se explican dos anécdotas de él que ilustran el carácter de la enseñanza de Bodhidharma.

 

BODHIDHARMA Y LEANG WU-TI

 

Se cuenta que a la llegada del monje indio, el emperador quiso conocerlo. Se narra como sigue el encuentro del emperador y el monje. El emperador preguntó a Bodhidharma:

 

Desde el inicio de mi reinado he construido tantos templos, he copiado tantos textos sagrados, he ayudado a tantos monjes; según tú, ¿cuál es mi mérito?

¡Ningún mérito!

¿Y eso por qué?

Estas no son sino acciones inferiores que permitirán a su autor renacer en los cielos o en esta tierra. Todavía llevan la marca del mundo y son como sombras que siguen a los objetos. Una acción verdaderamente meritoria está llena de pura sabiduría, perfecta y misteriosa, su naturaleza real está más allá del alcance de la inteligencia humana.

Entonces, ¿cuál es el primer principio de la Santa Doctrina?

Nada puede ser calificado de santo en el principio que es por definición vasto y vacío.

¿Quién es, pues, el que tengo delante de mí?

Lo ignoro.

BODHIDHARMA Y SENG-K'

 

La segunda anécdota es que un día un monje llamado Seng-k’o fue a pedirle su enseñanza. Bodhidharma no le hizo el menor caso. Desesperado, Seng-k’o se cortó el brazo izquierdo y lo ofreció ensangrentado a Bodhidharma, que consintió, por fin, impartirle enseñanza.

 

Evidentemente se trata de una narración simbólica para expresar que la doctrina no se entrega a cualquiera y que la determinación del discípulo debe ser extrema. Lo que Seng-k’o tenía que cortar eran todos los conocimientos que había adquirido, sus antiguas maneras de pensar, que no hacían más que obstruir el acceso directo a la verdad.

 

Se entabló, cuenta la leyenda, el siguiente diálogo:

 

La enseñanza de todos los Buda no debe buscarse a través de otro.

Mi espíritu todavía no está pacificado. Te ruego, Maestro, purifícalo.

Tráemelo y lo purificaré.

Durante años lo he buscado, pero todavía son incapaz de captarlo.

Pues bien, helo aquí pacificado de una vez por todas.

El discípulo se quedó con Bodhidharma 6 años.

 

BODHIDHARMA