WEN TZU - 108 LAO TSE DIJO




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LAO TSE DIJO:

A lo largo de toda la vida humana, la atención debe ser minuciosa, mientras que la aspiración debe ser gran­de; el conocimiento debe ser rotundo, mientras que la acción debe ser recta; las capacidades deben ser muchas, mientras que las preocupaciones deben ser pocas.

La minuciosidad de la atención significa considerar los problemas antes de que surjan, poniéndose a salvo de la calamidad fijando la atención en las cosas peque­ñas y sutiles, no arriesgándose a caer en una actitud indulgente con los propios deseos.

La grandeza de la aspiración significa aceptar miría­das de naciones y unificar igualitariamente diferentes maneras de vivir, siendo un eje en el centro de una serie de juicios sobre lo correcto y lo equivocado.

La rotundidad del conocimiento significa que éste no tenga principio ni fin, sino que fluye lejos en todas las direcciones, brotando inagotablemente de una fuente profunda.

La justicia de la acción significa mantenerse incon­moviblemente honrado, permanecer puro y sin mancha, mantener el autocontrol en las dificultades extre­mas, y retenerse de la autocomplacencia cuando se tiene éxito.

Tener muchas capacidades significa ser competen­te, tanto en la cultura como en la defensa, y hacer pre­cisamente lo que es justo en términos de tu propia conducta en la acción y en el reposo, en lo que tomas y en lo que dejas de lado, en lo que dispensas y en lo que eriges.

Tener pocas preocupaciones significa captar lo que es esencial para comprender lo múltiple, atenerse a lo mínimo para gobernar lo máximo, vivir tranquilamen­te para mantener la actividad.

Así, quienes ejercen una atención minuciosa con­trolan con sutilidad, aquellos cuya aspiración es grande toman todo a pecho, aquellos que poseen un conoci­miento rotundo conocen todas las cosas, quienes actúan justamente hacen todas las cosas, aquellos que tienen muchas capacidades lo dominan todo, y aquellos cuyas preocupaciones son pocas minimizan lo que mantienen.

Por ello, la actitud de los sabios hacia lo bueno es que nada es demasiado pequeño de hacer; y su actitud hacia el error es que nada es demasiado pequeño para corregir. No utilizan a los adivinos para informarse de sus acciones, aunque espectros y espíritus no se arries­guen a seguir adelante; a esto puede llamarse lo más válido. Sin embargo, son extremamente cautelosos y están alerta, siendo cuidadosos con cada día de manera cotidiana. Así es como alcanzan la unidad espontánea.

El conocimiento de la gente ordinaria es desde luego pequeño, pero las cosas que hacen son muchas. Por ello, sus acciones eventualmente mueren. Por tanto, es fácil aumentar la tendencia de los aconteci­mientos con educación correcta, y esto inevitablemen­te tiene éxito, mientras que es arduo aumentar la ten­dencia de los acontecimientos con educación errónea, y esto inevitablemente fracasa. Abandonar lo que es de éxito fácil y seguro, y emprender lo que es arduo y de seguro fracaso, es la acción de la ignorancia y de la confusión.








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