AMBIENTE - 365 Meditaciones TAO





Ambiente
¿Cómo puedes vivir
Con el constante ruido del tráfico?
¿El hedor de la basura?
¿La vista de edificios en vez de montañas?
¿El movimiento de calles en lugar de ríos?
¿La textura del pavimento en vez de la de la tierra?
Hay algunas áreas metropolitanas famosas por su poder, su sofisticación, su
historia, su sitial en la civilización. Esos lugares no pueden ser además centros
espirituales. Sólo necesitas verlos con los ojos y el corazón abiertos. ¿Cómo puede
algo sagrado enraizar allí?
El ruido del tráfico es constante. A toda hora del día o de la noche, ese estruendo
distractor, ese temblor subyacente trastorna lo sutil. El aire no es transparente
sino que está lleno de polvo y hollín. Sobre todo cuando hace calor, el hedor de la
basura pudriéndose emerge desde los cimientos como el olor de la lepra. La tierra
no puede respirar, sofocada debajo de concreto, asfalto, acero y chatarra.
Algunas de las personas que viven en estos lugares se interesan en la
espiritualidad. Quieren saber si es posible alcanzar niveles elevados en ambientes
profundamente urbanos. La respuesta es no. No es posible llegar a estar
completamente realizado en un entorno urbano. Obtener la realización implica el
logro de estados psico-físicos especiales. Esto requiere del cultivo del silencio y
de la familiaridad con lo sutil. Cuando el estruendo de la ciudad es todo lo que
hay, ¿cómo puede escucharse la canción de lo divino?
365 Meditaciones TAO
AMBIENTE - Meditacion N° 284 - 11 de Abril 2018

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