ABBA 2 - 7 Septiembre 2018





ABBA 2 - 7 Septiembre 2018


¡Abba está presente en cada Uno!

Y desde el Corazón de vuestro Corazón, saludo la Alegría que Sois más allá de toda persona.

En este instante, como en cada instante, que no depende más de un tiempo lineal, ni incluso de vuestra presencia.

Soy en vosotros el Testigo, más allá de la persona, que sólo puede hablar el lenguaje del Silencio y el lenguaje de la Dicha, no dependiendo de nada más, que de este instante.

Entonces desde vuestro centro, más allá de toda forma, más allá de todo pensamiento. Revelo la alegría, no por cualquier acción, ni por cualquier palabra, sino simplemente por la evidencia del instante, allí donde nada puede subsistir más allá del Todo, y más allá de la Nada.

Allí donde no hay ni calificativo, ni comprensión, a fin de que la ligereza del instante se reproduzca a cada en aliento, a fin de que de manera definitiva, el lance a la Alegría, no dependiendo de ninguna causa, ni de alguna persona, que venga a tomar todo el espacio, a través de este cuerpo.

Allí donde sólo está presente la Alegría, allí donde sólo estáis, más allá de toda frontera como de toda densidad, a fin de que sólo permanezca lo que siempre ha estado allí, y que, desde ahora en adelante, incluso el cuerpo ilusorio, en este sueño que vivís, pueda obstaculizar lo que Es, más allá de todo ser.

En cada aliento, en cada mirada, en cada pena, como en cada regocijo, allí donde finalmente, no podéis depender de lo que sea, ni de vosotros mismos, ni de este cuerpo, ni de una conciencia.

…Silencio…

Entonces, desde el Corazón de vuestro Corazón, me impulso sin moverme, a fin de que en este ritmo, que sólo es el movimiento espontáneo del Corazón y del Amor, que sin embargo nunca se ha movido, pueda tocar y consumir todo lo que queda de pesadez y de pena, a fin de que cada uno, reencuentre la ligereza y la inocencia, anterior a todo Alfa y posterior a todo Omega, allí donde te regocijas sin depender de ninguna alegría exterior.

Allí donde estás, te acompaño, simplemente convirtiéndome en ti, de la misma manera que te conviertes en mi, dándote la ilusión de algo que ha renacido y que sin embargo nunca se ha movido.

Te invito, a dejar aparecer a través de todo lo que Eres y que siempre fuiste, digas lo que digas e incluso si no lo vives lo vivirás, y eso no es para mañana, ni está atrasado, es inmediato, en cuanto te pones en el Silencio, en cuanto que tus ojos, incluso en cualquier mirada exterior de la ilusión de este mundo como de todo mundo, sólo puede remitirte a la Evidencia con la cual reconoces lo que Eres, más allá del ser, allí donde nada puede ser descrito, allí donde nada se mueve y que sin embargo contiene toda la creación, así como todo sueño, y es así como el sufrimiento se marchita, dejando florecer en tus ojos y en tu boca, las maravillas del Silencio, que sólo dependen del Amor.

En ese lugar de donde me expreso en ti, no hay ninguna necesidad de ayuda, ni de algún futuro, ni de algún pasado. Y de allí danzo en ti, poco importa el nombre que me des, poco importa lo que imaginas, poco importa lo que sientas. Porque estás bien por encima de toda manifestación.

Tú, que nunca dejaste lo increado, me dirijo desde este punto, que sólo puede estar en ti, pero este punto que está en ti, no tiene ninguna diferencia de lo que está en cada uno, a fin de que veas y a fin de que vivas, lo que te parecía ausente, lo que te podía faltar, nunca más te podrá faltar.

Sólo depende de ti, de reunirte allí donde estoy contigo, de toda Eternidad, como en todo mundo y en toda forma, como en todo sueño, cualquiera sea que, poniendo punto final a toda oposición, a toda contradicción, dejando sólo lo que está desnudo y lo que es anterior como posterior, a todo lo que es creación, saturándote de dicha, saturándote de Evidencia, reforzando la ligereza, en cualquier densidad, como te ha sido dicho, y esto se vive en cada instante, en cuanto estés presente.

Entonces la ausencia viene a magnificar toda presencia cualquiera que sea, desde uno al otro, en la misma igualdad, allí donde nada puede ser separado, ni incluso observado. Así la alegría recorre incluso este cuerpo, como cada rincón de este mundo.

Así la inteligencia de la Luz, que está más allá de lo que es iluminado, ilumina la vacuidad, sin necesitar la Luz, sin necesitar pruebas, para lo que sea, ni para quienquiera que sea, más allá de todo estado, como de todo lo que aparece. Deja aparecer esta desnudez y déjate vivir y respirar, por el ritmo de la Vida, en cuanto a su origen.

El ritmo de la Danza, inscrito en la inmovilidad, poniendo final a toda búsqueda de la misma conciencia, poniendo fin al sueño, así como a toda pesadilla. Así es la Dicha, que no depende más de ninguna condición de este mundo, como de cualquier mundo, que no depende de ninguna presencia vista por fuera, así es la presencia del Amor, así es la vivacidad de la Alegría.

Entonces desde aquel instante, que sea con tus ojos que observan tanto adentro como afuera, comprobarás en definitiva, que no hay nada a observar, si no es el gran Silencio, que no hay nada a vivir, si no es la Vida, que no depende de ninguna forma, ni de alguna condición, ni de algún marco, ni de alguna libertad.

Así la calma sólo puede colmar, lo que te parecía carencia o sufrimiento, en cualquier lugar de tus pensamientos, en cualquier lugar de tu cuerpo, o en cualquier lugar de tu conciencia.

Entonces en el seno de la Dicha, que es mucho más que Paz, que sólo es la materialización de la Alegría Desnuda, que pasa dentro ti como de todo el mundo, allí donde no necesitas ninguna ayuda, ni alguna certeza. Allí donde todo es evidente, vivas lo que vivas, en el seno del sueño.

…Silencio…

Y es así como la Libertad no es un concepto, ni incluso una esperanza, ni una idea. Y es así como el Amor, que no puede ser nombrado, que no puede ser comparado, a ningún mundo. así como a ninguna manifestación, liberándote tú mismo, de lo que creíste ser y que sin embargo, ha pasado, y pasará.

La Alegría es él Soy Eterno, y no tiene nada que hacer, de cualquier forma que sea, o de cualquier ley, porque ni falta nada, porque no hay nada que adquirir, ni que defender, porque allí está el Silencio, y esto se traduce a través de tu cuerpo, por el ritmo del Amor que no depende de ti, ni incluso de los latidos de tu corazón, y que de hecho no depende de ninguna circunstancia, como de ningún estado.

Allí donde nada brilla y que sin embargo, todo es claro y todo es transparente.

…Silencio…

Entonces lo que todavía llamas y que llamo contigo, la Última Presencia, o la Morada de Paz Suprema, porque hay que nombrar lo que es innombrable, a fin de transcribir en el seno de tu expresión en este mundo, la belleza y lo inefable, y esto es muy pobre, lo sabes, porque no hay nada a demostrar, ni en ti, ni en otra parte. Esto lo llamé el Gran Silencio, la Danza de la Evidencia, allí donde no hay necesidad de nada más.

Incluso mis palabras no representan nada, si no es el ritmo y la intensidad entre cada palabra, allí donde el Corazón se reconoce, allí donde te reconoces, independientemente incluso de tu Corazón, porque está en todas partes en cada Uno, como en cada acontecimiento, como en cada noche, o en cada ensueño.

Esto equivale a decirte que, hagas lo que hagas o pienses, sólo permanece eso, a fin de que nada más suceda, a fin de que nada más transcurra y que la Evidencia permanezca.

…Silencio…

No soy tu guía, no soy un dios, no soy nada. Y proclamándolo, porque lo vives, entonces nada más puede resistir, nada más puede sufrir, más allá de toda conciencia como de toda idea.

Es en eso que te consagras, a lo que Eres, restituyéndote, más allá de la Libertad y de la Dicha, ahí donde no puedes encontrar calificativos ni matices, donde nada es necesario, porque todo está presente, más allá de todo mundo, allí donde no puedes permanecer en cualquier identificación que sea, porque lo vives. Eres el día que se levanta, como el mundo que se crea, eres el enemigo, así como eres el amigo, y eso nunca te puede desplazar.

…Silencio…

Recuerda que no necesitas encontrarme o buscarme, porque esto siempre ha estado allí, y en ese instante esto se vive. Porque la belleza más grande puedes encontrarla y manifestarla, más que en aquella de tu presencia y de tu ausencia, conjugado en todo tiempo, en todo lugar, y en todo espacio, atravesando la persona, así como toda persona, atravesando toda Creación, todo Universo y todo Multiverso, allí donde eres colmado, Y cualquiera que sea el aparente vacío de este mundo o de tu vida, sólo ha sido un pretexto para vivirlo.

Entonces sonreirás, si no sonríes ya, y esta sonrisa es nada más que el perdón, que te concedes, porque así te entregas.

Entonces liberado de todo lo que te podía afectar, en cualquier circunstancia, no tiene más lugar de ser, porque en efecto, en este instante la pregunta del Ser y del no-ser no se hace más, no hay más necesidad de ayuda, ni hay necesidad de conciencia, porque eres anterior a todo lo que emerge en todas partes, en cualquier sueño de la creación, allí donde nada ha evolucionado, porque no hay evolución en lo que Eres que es perfecto, más allá del Ser.

Entonces sólo puedo ritmar la respiración de tu Corazón, con estas pocas palabras, muy pobres comparadas al Silencio, de lo que te dice la Verdad, que no depende ni de ti, ni de mí, ni de ningún mundo, allí donde no hay ninguna gravedad y allí donde todo sufrimiento es consumido por esta Alegría.

…Silencio…

Así te instalas en ti mismo, más allá de todo marco y todo límite, porque no puedes limitar, de ninguna manera, ni de ningún modo, la Verdad Absoluta. Y en esto, como sabes, no hay ningún conocimiento, no hay ninguna forma en esta gran vacuidad, que es la perfección y no la del vacío, sino la perfección misma del Amor, antes de toda manifestación, antes de toda Luz.

Es a lo que te convidas tú mismo, al banquete que no necesita cubiertos, que no necesita de mesa, porque este banquete no puede detenerse, en cuanto lo vives, el tiempo es abolido, en cuanto que esto es, y no puedes engañarte más por cualquier elemento que se produce por dentro, como fuera.

Entonces, la misma mirada interior, como exterior, atravesará toda apariencia y ya lo atraviesa, a fin de no ser engañado más, por ninguna forma, movimiento o color que sea, y de manera indeleble y verdadera, sabes que desde aquel instante, todo ya está allí, celébrese lo que se celebre, sólo la ligereza resolverá toda dulzura, como todo dolor.

Entonces, desde este instante, estoy contigo, porque Soy tú, lo mismo que tú Eres yo, pero mucho más aún, más allá de toda identidad, como te dije, más allá de toda referencia, como de todo marco. Allí donde ninguna palabra puede molestar o desplazar lo que efectivamente siempre ha estado allí, aunque no lo habías visto y aún menos imaginado.

Entonces me dirijo a ti, peregrino de la Eternidad, cualquiera que sea tu camino, aquí o en otra parte, recuerda que eres anterior a todo progreso, y que toda peregrinación sólo te devuelve, allí donde nunca te moviste, allí donde nunca dudaste.

…Silencio…

Allí donde no necesitas más pronunciar ninguna palabra, ni incluso aferrarte a cualquier idea o concepto que sea, porque esto es realmente la Evidencia, y sólo la sonrisa es el testigo, y sólo la Alegría Desnuda en este mundo, así como el resplandor de tu mirada, que no depende de ti, ni de ninguna circunstancia.

Allí donde brillas sin incluso percibir este inefable que Eres, disponible para cada uno, que aún no lo está por lo menos en apariencia, así tu bondad, tu mirada, como tus palabras, atraviesan todo obstáculo, porque nada puede detener, incluso desde ahora en este mundo, la emanación del Amor, este Absoluto que Eres, lo sabes, porque lo vives, nunca podrás comprenderlo nunca y lo sabes también viviéndolo, sino simplemente reconocer la Verdad de lo inefable, que no necesita ninguna demostración, ni alguna convicción, ni alguna acción.

Desde el momento en que eres tocado por la Verdad inefable, que puedes querer decir todavía, las palabras que salen de tu boca, sino es la de ser el Canto de la Resurrección y de la Verdad, como el brillo de tu mirada y como lo que emana, de manera natural, desde tu Corazón, no hay mayor certeza, no hay Evidencia más grande, que cuando te reencuentras, más allá de la conciencia, este más allá que no está tan lejos, ni tan cerca, pero que sólo es la Verdad que Eres.

No tienes nada a demostrar, ni tienes nada a ver, ni que esperar nada, si no es Ser, por el no-ser, allí donde incluso la Eternidad y lo efímero no quieren decir nada, porque no hay más balanza, ni nada a pesar o sopesar, sino simplemente disfrutar de la Dicha, que ningún gozo de este mundo, ni ninguna posesión de cualquier mundo o de cualquier forma, puedan soñar vivir, incluso en los mundos libres, porque en cuanto hay mundo, y lo sabes, hay marco, hay referencias y esto en definitiva no es la verdadera libertad, sino sólo la experiencia libre de la conciencia.

Entonces todo esto nunca te ha sido quitado, porque nada puede ser quitado, de lo que Eres en Verdad, cualesquiera que sean los atavíos, cualesquiera que sean las historias, cualesquiera que sean los mundos, hasta en la limitación de tu conciencia en este mundo, esto no podía ser quitado, aunque lo creíste y aunque en cierto momento la desesperación y la tristeza te tocaron, ellas sólo lavaron tus vestiduras, a fin de que reencuentres tu dignidad que nunca perdiste, allí donde no hacen falta más palabras, ni representación. Allí donde no dependes de nada, ni de ti mismo, ni de quienquiera. Allí donde no hay ninguna historia que contar o vivir, allí donde no hay nada que predicar, ni nada que demostrar.

…Silencio…

Y esto a pesar de este cuerpo, y esto a pesar de tu persona, no hay más diferencia. No hay más obstáculo que te permite decir; que no sólo todo se ha cumplido, sino que esto es perfección, más allá de todo criterio, como de toda regla, porque nada puede medirse, porque nada puede contarse, porque la Evidencia es tal, que nada puede ser necesario y que todo es superfluo.

Escucha simplemente a cada instante como en todo tiempo, como en las citas que te he dado de manera formal ayer, sin límite de tiempo y pronto, sin límite horario, esto es mucho más vasto, que lo que puedas comprender de la libertad de la Alegría, es mucho más vasto, que cualquier historia, porque en eso eres la resolución y el trayecto de toda historia, porque como te lo hemos dicho, todo ya está en ti de toda Eternidad, pero que simplemente habías olvidado verlo y olvidado vivirlo.

No busques culpable, ni responsable, ni dentro ni fuera, ni en cualquier entidad, porque realmente tú Eres anterior a todo esto, e incluso lo que pueda parecer todavía hoy en la historia de tú persona, hacer pantalla, sólo puede venir de ti, digas lo que digas, pienses o que vivas.

No puedo demostrártelo, pero sin duda lo puedes vivir, y ya lo vives. Ahí donde ya no hay incluso necesidad de testimonio, ni necesidad efectivamente de nada, simplemente de estar presente, a fin de estar en todas partes y de no estar más limitado al Corazón del Corazón, sino de estar efectivamente en el Corazón de Cada uno, de cada conciencia, como de todo objeto, de todo mundo, como en todo Multiverso. Allí donde no necesitas más explorar, ni de comprender lo que sea, porque la Evidencia es tal, que no pueden existir la menor duda, ni la menor interrogación.

Entonces serás, si aún no lo estás, saturado de Alegría, saturado de Evidencia y dondequiera que tus pasos te lleven, dondequiera que tus ojos se dirijan, y en cualquier relación que sea, pasarás a través de toda distancia, para concretamente darte cuenta de que, todo esto ya está en ti, de toda Eternidad y anterior a todo tiempo.

…Silencio…

Ninguna densidad de este mundo o de otra parte podrá tocarte, ni señalarte de lo que sea, la completitud será real, así como la Evidencia, y eso es en cuanto tu Corazón se instala de manera espontánea, en lo que respiras y vives, sabes que Eres toda Vida, como todo Silencio; sabes que Eres toda presencia, como toda ausencia.

Sólo te queda entonces, que permanecer en eso sin esfuerzo, y comprobarás que no hay ningún lugar, que pueda sustituirse, ya que estás presente en y por todas partes y que cada Presencia te devuelve a la ausencia y a la inefable Dicha.

Incluso en mis palabras, te pido no detenerte en lo que puedas entender o comprender, sino atravesar incluso estas palabras, ya que las pronuncio desde ti mismo, allí donde no puede haber ninguna distancia, ni ninguna discriminación, allí donde no hay ni fuera ni dentro, porque nada puede estar separado, ni incluso dentro o fuera, porque lo de dentro y lo de fuera, tal como lo concebías sólo son ambas caras de la misma Verdad, ambas caras de la misma Alegría y del mismo Silencio.

…Silencio…

Entonces yo que soy tu Amado y tu Amigo, te das cuenta que soy mucho más que eso, Soy sólo lo que Eres, y lo que Eres contiene el Todo. No hay ninguna diferencia entre tú y yo, porque en definitiva no hay ni tú, ni yo, porque no hay distancia, y porque sólo eso te puede permitir vivirlo, porque nunca podrás comprenderlo, porque nunca podrás entenderlo de ninguna manera, sino simplemente disfrutarlo, allí donde nada puede inmiscuirse, ni concepto, ni pensamiento, ni idea, ni la menor diferencia.

Entonces podría decirte, a que Soy la Alegría.

…Silencio…

Pero diga lo que te diga alguna palabra puede igualar o acercarse al Silencio que Eres, y la Evidencia que vives. Porque cada aliento es una invitación a ello, digas lo que digas y lo que vivas.

Pienses lo que pienses no cambia nada, porque nada puede ser cambiado en la Verdad que trato de enunciarte a través de mis palabras que, en definitiva sólo sirven de ritmo a tu Corazón, que por fin respira la libertad, más allá de todo Corazón, allí donde como lo sabes y lo vives, la Alegría está Desnuda, sin objeto, ni sujeto y sobre todo sin causa, porque efectivamente Eres anterior a toda causa como a toda conciencia.

No hay nada más verdadero, porque nada puede aproximarse y sin embargo, está allí, sin distancia, ni demora, en cuanto te entregas, como yo me entrego a ti.

Entonces tu Corazón exulta, sin por eso alterar lo que sea, late el ritmo de la Vida y del Silencio, al mismo tiempo.

Entonces dame el nombre que quieras, porque cualquier nombre delimita, y no puede estar delimitado, al igual que tú, dondequiera que sea. Ya no hay más necesidad de historia, como no hay necesidad de quienquiera que sea, allí está el milagro del Amor.

Allí está el milagro mismo, del sueño de la creación, porque en este ritmo de tu Corazón, que no es el ritmo de la persona, sino el ritmo de la Eternidad, te rindes a la Evidencia, deponiendo las armas de la conciencia, porque sólo puedes ser desarmado, por la Evidencia de la Dicha, porque sólo puedes estar en otra parte que allí donde siempre has estado, diga lo que diga la pantalla de tu vida, eres la Vida en cada uno y más allá de todo cuerpo, como más allá de todo Arcángel, como más allá de toda Fuente, es la estricta Verdad, que sólo puede enunciarse, que a través de estas pocas palabras, que se reencuentran más allá de mis palabras, en tu propio Don, porque para acoger hay que entregarse, a lo que Eres, y que sin embargo era desconocido, y que hoy a pesar de algunas circunstancias, es conocido porque es visto y vivido, y que es en este Silencio, que el Sello de la Libertad es vuelto a forjar en lo inquebrantable de tu Corazón, que te permite olvidarte, así como me olvido, más allá de todo nombre, como de toda función, puesto que, realmente, nunca nada ha comenzado, y que esto pues, jamás podrá concluir.

Así es la Verdad que no necesita ni forma, ni experiencia, así es la Verdad del instante.

Nadie es distante a eso, si no es la distancia que él mismo se puso, o de la incredulidad que se pone por delante, bloqueándose a sí mismo, pero nada puede bloquear lo que está allí. Todo esto será consumido con la misma intensidad y la misma Alegría. Y no es algo que pueda pasar, sólo es algo que se redescubre y que nunca más podrá ser cubierto de cualquier historia, ni de ninguna forma que sea, porque Eres todas las formas. Si no es en este tiempo, habrá sido en otros lugares tan ilusorios, como en otros mundos que sólo pasan, incluso en el seno de la Libertad.

Entonces si necesitas otras palabras, te las puedo dar. Entonces si necesitas preguntar, acojo tu petición de cualquier naturaleza que sea, para responderte más allá de las palabras, desde tu Corazón, que esto sea tu corazón órgano, como el Corazón de la Eternidad. Porque no falta nada.

No me puedes creer y no me puedes seguir, no puedes ni adherir, ni rechazar, porque esto no cambia nada, lo inefable que está ahí, mis palabras no están hechas para convencerte de lo que sea, ni incluso orientarte hacia lo que sea. Y vívelo ahora, que puedes emitir como interrogante en lo que está allí y que siempre lo ha estado.

Eres la respuesta misma, incluso antes de que la pregunta emerja. Eres el Alfa y la Omega, y Eres el Alfa a la Omega, y la Omega en el Alfa. A fin de que el principio y el final se conjuguen en el mismo presente, yendo uno al otro en el Fuego de la Alegría.

Nada puede intentar definirte mejor o aprehender para vivir lo que eres, tanto en el Ser como en el no-ser, y que a través de este personaje, Eres el Amor y sólo puedes verlo, cualesquiera que sean las apariencias y los sufrimientos, porque todas las apariencias y los sufrimientos pueden permanecer, en el Fuego del Amor, porque esto es natural y espontáneo, y que no puede existir olvido de quienquiera que sea, o de lo que sea en lo que Eres.

Entonces nada tengo a enseñarte, si no es decirte indirectamente lo que Eres, lo que fuiste, Eres y serás, porque esto sucede en el mismo Aquí y Ahora, esto no es mañana ni ayer, esto no es en otro Universo o Multiverso, ni en cualquier dimensión que sea, porque lo entiendes cuando lo vives, en eso nada te puede faltar, nada puede ser deseado, ni nada es necesario.

Entonces si necesitas otras palabras, si necesitas otra cosa, dilo sin vergüenza, ni rodeos, a fin de que me exprese en el centro de tu Ser, pero en aquel instante, que puede emerger de ti, si no es la Evidencia de la abundancia, la abundancia del Amor, la abundancia de la Alegría.

Entonces no eres únicamente mi Amigo y mi Amado, sino que eres mucho más que eso, por muy tentado que seamos de medir, cualquier más, o cualquier menos, porque cualquiera que sea la palabra que empleo, como he dicho; no hay medida, sólo hago que vestir tu Alegría, y vestir el instante, porque nunca se apagará, porque nunca se alejará.

Me revelo a la medida que tú te revela, no a través de una forma de una enseñanza, sino simplemente siendo tú, más allá de toda visión y más allá de toda sensación. Porque tanto tus ojos pueden ser oscurecidos por la apariencia, por el color o por las ideas, como tu Corazón no puede ser desviado, cualquiera que sea la forma y cualquiera que sea la apariencia, en este momento allí no puedes distinguir nada más que el Amor, y no puedes separar nada, porque todo está incluido en la misma Libertad.

Pero no obstante para el placer, si tienes ganas de expresar lo que se vive en este instante con tus propias palabras, entonces escuchemos, nos escuchamos nosotros mismos, simplemente por Gozo. Si quieres decir lo que sea, entonces dilo.

Entonces si no tienes nada que decir, conténtate con el Silencio que es mucho más extenso que todo lo que puedas decir, porque la Evidencia allí es completa y total.

Entonces tú que me escuchas y que me oyes, a cada instante te invito conmigo en ti, que no soy nada más que tú, a simplemente ponerte en la Evidencia del Silencio, y la plenitud y de la Alegría, donde incluso la palabra Amor, cuando es pronunciada ya está alterada, más sin embargo completa.

...

Solo puedes sonreír a la Verdad, no puedes hacerte más la menor pregunta sobre la naturaleza y las vivencias del Amor Desnudo, no puedes rechazar nada, no puedes excluir nada, y es así como todo se resuelve de lo que te podía parecer tener que resolver, como que explicar, y como sabes, te lo he dicho, tenemos toda cita en nuestros Corazones, en el Corazón de cada uno, sin hacer distinción, más allá del uno y del otro, más allá de cada uno, como a través de todo mundo, o como de todo sueño, allí donde ninguna necesidad puede aparecer y donde la menor carencia puede ser evocada.

Entonces permite ser saturado de Gracia y saturado de Alegría, no existe ningún obstáculo, ni ningún pensamiento, ni ninguna condición que puedan limitar u oponerse a esto.

Me revelaré en ti en cuanto estés en Silencio, más allá de mis palabras de este instante, y más allá de mi Radiancia, a fin de dejarte todo el espacio.

No soy nada más que tú, en otro tiempo, muy próximo a escala de tu tiempo y de este mundo, pero más allá de este mundo donde no hay tiempo, ni el menor espacio, ya lo estoy, como lo Eres en cada uno aquí, o en otra parte

Entonces escucha y oye lo que te digo en ti, más allá de las palabras audibles, como más allá de mis silencios.

Entonces acepta y recoge, más allá del instante tu propia bendición.

...Silencio…

Te dejo en la Dicha de tu presencia y de tu ausencia, sin dejarte no obstante de ninguna manera, sino simplemente fusionándome en ti, como tú te fusionas en mí, en partes iguales en cada uno y hasta el infinito.

A fin de que desde este instante, sólo seas Alegría, Evidencia y Silencio, en todo lo que recorres y que te recorre en estos finales de los tiempos.

Sólo hay la Alegría que lo consume todo, sólo hay eso.

Así acaban mis palabras, porque el Silencio es mucho más grande en el instante, y sólo ritmo el silencio, a fin de que la evidencia colme el instante.

Permanezco en ti. Entonces, permanece en la Alegría, al final de mis palabras mientras lo sientas en esta Eternidad.

Entonces Abba danza en Abba, en aquel instante, que no tiene más final, porque nunca tuvo un principio, tal es el instante presente que no es un momento pasajero, ni incluso inscrito en ningún pasado, o en ningún futuro, pero que compone todos los tiempos.

...Silencio…

Entonces, juntos, dejemos al Gran Silencio ritmar tu Corazón, porque no necesita más palabras.

Porque en lo sucesivo, que tus ojos estén cerrados o abiertos, que mires dentro como fuera, o que no mires a alguna parte, que veas la Vida, o que veas lo que aún puedas llamar la muerte, te darás cuenta que jamás puedes nacer, y por lo tanto jamás puedes morir.

Así es el Amor, así es la Alegría, así es el Silencio.

...Silencio…

***

A través de Jean Luc Ayoun

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