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EL LIBRO DEL TAO - XV MANIFESTACION DE LA VIRTUD





XV Manifestación de la virtud.

Antiguamente, el perfecto hombre de Tao era sutil, penetrante y tan profundo,
que difícilmente podía ser comprendido. Por éso trataré de describirlo:
Era prudente, como quien cruza un río en invierno.
Cauto, como quien se sabe rodeado de peligros.
Reservado, como quien se siente huésped.
Desprendido, como el hielo mientras se derrite.
Auténtico, como un trozo de madera no trabajado.
Amplio como un valle.
Oscuro como el agua turbia.
¿ Quién es capaz de aclarar lo oscuro, cuando ello deviene lentamente luz ?
¿ Quién es capaz de aquietar lo turbio, cuando ello se aclara con lentitud ?
¿ Quién es capaz de impulsar lo estancado, cuando ello progresa pausadamente ?
Quien abraza el Tao no desea la plenitud.
Precisamente porque no ha alcanzado la plenitud, al declinar se renueva.




CARACTERÍSTICAS DE LA CODEPENDENCIA




Habitualmente los codependientes:
Se hacen cargo de los sentimiento de los demás. No tienen conciencia de cómo se sienten y no pueden identificar sus sentimientos. Tienden a
minimizar, alterar, o incluso negar la verdad sobre sus sentimientos. Temen o se preocupan por la forma en que los demás pueden responder a sus sentimientos. Aumentan su autoestima tratando de resolver los problemas de otros. Buscan la aprobación de los demás para determinar qué hacer, decir o sentir. Se concentran en complacer a otra persona. Tienen dificultades para reconocer cosas buenas en su persona.
Tienden a juzgar con extrema rigurosidad todo lo que dicen o hacen, en función de los valores de otras personas. Tienen dificultad para establecer o mantener relaciones cercanas/íntimas con los demás. Deben sentir que los necesitan para poder establecer relaciones con los demás. No saben ni creen que pedir ayuda es correcto y normal.
A muchos nos produce una fuerte impresión leer esta lista, pues muchas de las características nos describen. A algunos nos produce alivio ver estos
sentimientos y conductas en papel porque existe la esperanza de que podamos haber descubierto una salida a nuestro dolor.
A algunos nos avergüenza, como si alguien hubiera estado leyendo nuestra correspondencia o nuestro diario.
Nos preguntamos “¿Cómo lo descubrieron?” y pensamos, “Si estas son las características de la codependencia, entonces todo el mundo es
codependiente.”
En nuestra primera reunión, escuchamos hablar a la gente de sus dificultades y de cómo sus vidas han cambiado como resultado de trabajar en un programa de recuperación. Escuchamos cómo sanan sus relaciones con ellos mismos, con su Poder Superior y con los demás. Aprendemos cómo podemos experimentar libertad y paz interior.
Escuchamos maravillados porque parecen estar contando nuestras historias, describiendo nuestros problemas, y hablando de nuestros
sentimientos más íntimos. Esta puede ser una de las pocas ocasiones en las que no nos sentimos extraños o solos. Provistos con el conocimiento de que somos como otras personas, nos damos cuenta de que si ellos pueden trabajar
con el programa y mejorar sus vidas, nosotros también podemos. Al asistir a más reuniones, escuchamos un mensaje de esperanza claro y fuerte; lo escuchamos a través de la literatura de CoDA y las historias de quienes nos rodean. Este mensaje de esperanza nos dice que nosotros también podemos tener los dones de recuperación, si estamos dispuestos.
Aprendemos también que todos sufrimos esta enfermedad hasta cierto grado, por lo que reconocer la codependencia puede ser difícil. Comprender las conductas y actitudes codependientes puede ser especialmente agobiante, pues muchas de ellas no son destructivas; de niños, puede que hayamos
utilizado algunas de esas conductas para sobrevivir al abuso o al abandono.
Por ejemplo, podemos haber desarrollado detectores internos para leer el estado de ánimo de nuestros padres, y luego haber desarrollado conductas basadas en estos estados de ánimo para mantenerlos contentos.
Para muchos de nosotros, la codependencia empeoró cuando crecimos.
Conductas que nos pueden haber sido de utilidad en la infancia están causando ahora que nuestras vidas se deterioren. A medida que nuestra codependencia empeora, perdemos nuestra habilidad para reconocer este dolor y el daño que hace.
Una vez que aceptamos nuestros sentimientos de dolor, podemos comenzar a tomar la decisión de cambiar. Debemos también ser pacientes,
querernos y perdonarnos a nosotros mismos mientras empezamos este camino hacia la recuperación. Cada uno de nosotros se recuperará de maneras distintas, y a un paso diferente. Nuestros senderos serán tan individuales como nuestras personalidades y circunstancias, pero aunque comenzamos desde
diferentes puntos, compartimos el objetivo común de la recuperación.

GUIA DE LOS 12 PASOS SEGÚN MELODY BEATTIE 1º Paso -EL PASO DEL DESAPEGO



El Primer Paso es el Paso que nos ayuda a comenzar a desapegarnos: un concepto de recuperación que significa que soltamos y nos desprendemos de los demás, con amor cuando sea posible.
Este Paso nos ayuda a identificar el uso adecuado y el abuso de nuestra fuerza de voluntad.
Comenzamos a sentir en vez de huir de nuestras emociones.
Identificamos cómo nos hemos desatendido, para poder amarnos mejor en cualquier circunstancia.
Es un Primer Paso hacia nuestra desvictimización, de dejar de ser víctimas de otros, de nosotros
mismos, de la vida.
Este es el Paso del Desapego.
Este Paso tiene que ver con límites.
Aprendemos nuestros límites y alcances, y nuestras responsabilidades.
Aprendemos a identificar lo que sí podemos hacer, y lo que no. Aprendemos a identificar cuándo estamos tratando de hacer lo imposible o tratando de hacer aquello que no nos
corresponde.
Luego, dejamos de hacer lo imposible y dirigimos nuestra atención hacia lo posible: vivir nuestra propia vida, cuidar de nosotros mismos, percibir y responder adecuadamente a nuestros sentimientos. Podemos amarnos a nosotros mismos y a otros, sin sentir la necesidad apabullante de controlar y manipularlos, a ellos y sus circunstancias, a nuestro gusto.
Con frecuencia, este Paso nos conecta con nuestros sentimientos de miedo, dolor, vergüenza.
Nos pone en contacto con la tristeza.
Al principio, este Paso puede parecer sombrío y aterrador.
No tiene que ser así por mucho tiempo. Nos rinde impotentes ante lo que no podemos controlar,
para que podamos poseer nuestro propio poder.
En cuanto aceptemos cualquier pérdida o área
de impotencia que encaramos, estamos libres para sentir y manejar nuestros sentimientos, y
luego, avanzar en la vida.
Daremos este Paso cuando estemos listos. Cuando estemos agotados, cuando hayamos hechos todos nuestros intentos por manejar y controlar, cuando estemos cansados de sentirnos locos y de dar batallas que no podemos ganar,entonces nos rendiremos. Cuando sea el momento, este Paso nos encontrará y hará su trabajo en nosotros.
Déjalo. Deja que nos traiga a casa. Deja que nos quite el peso de controlar y sentirnos responsables de otros.
Deja que penetre la paz, el alivio y el confort de este Paso.
Suelta. Desapégate del miedo.
Desapégate de la necesidad de controlar. Miremos hacia nosotros mismos y permitémonos ser nosotros mismos.
Deja de esforzarte tanto y de hacer tanto cuando
ese hacer tanto no funciona.
Amémonos y aceptémonos tal como somos, sin importar nuestras circunstancias presentes. La
respuesta vendrá, pero no por esforzarnos más.
La respuesta vendrá con el desapego.
Somos impotentes ante la vida de los demás y nuestra vida se ha vuelto ingobernable.
Por ahora, eso es todo lo que necesitamos saber. Eso es quienes somos y con eso basta.
Sensibilízate a las sensaciones de impotencia e ingobernabilidad. Experimenta como se sienten a nivel manifiesto y a otro nivel más sutil.
Demos este Paso al principio de la recuperación. Luego, volvamos a darlo cuando se necesite.
Démoslo cuando las locuras codependientes se manifiestan. Démoslo cuando creamos que las
cosas se salieron de control y que nuestras vidas son un error. Démoslo cuando nos encontramos
cuidando de otros y preguntándonos si tenemos el derecho de cuidar de nosotros mismos.
Démoslo cuando comenzamos a desatender nuestros sentimientos.
Démoslo cuando comenzamos a obsesionar acerca de otros o preocuparnos por nuestro futuro o el futuro de otro.
Démoslo cuando comencemos a creer que otros controlan nuestra felicidad.
Démoslo cuando nos abandonemos.
Démoslo cuando nos atoremos.
Cuando ya no sabemos qué hacer, podemos dar este Paso.
Piénsalo. Déjalo penetrar. Dejemos que este Paso nos defina y defina nuestras circunstancias
pasadas y presentes.
Dejemos que nos sane, ayude y conforte. Siempre nos regresa a casa: a nosotros mismos, a la realidad, al aprendizaje espiritual de las circunstancias presentes.
La primera palabra de este Paso está en plural. La autoaceptación basado en esta sencilla
definición de nosotros mismos se siente bien.
No estamos solos, ya no. Existimos muchos que
practicamos este Paso diariamente. Existimos muchos que compartimos este problema.
Quizá nos hemos sentido solos, pero no somos únicos en nuestro dolor ni en nuestro dilema. Tampoco estamos aislados en la solución. Existe fortaleza en la comunidad de recuperación, fortaleza al dar este Paso en la privacía de nuestros hogares, y con otros en ambientes de grupo. Nos reunimos en este Paso, como un “nos” compartimos nuestro problema común y su solución. El compartir en comunidad disminuye el problema y nos acerca a la solución.
Hay un momento al que llego en mis relaciones con las personas y con la vida que es oscuro e ineficiente. Es un momento dominado por el miedo y por un deseo instintivo de controlar.
Lo he hecho abiertamente: dedicando mi vida a tratar de controlar la forma de beber de un alcohólico.
Lo he hecho sutilmente: tratando de controlar y reprimir mis sentimientos, intentando controlar
una situación dada, metiéndome dentro de mí misma hasta casi desaparecer, repitiendo esfuerzos inútiles por solucionar un problema, o haciendo como si un problema particular no existiera.
Llego a ese momento oscuro cuando permito que otros me controlen o cuando permito que mis creencias negativas y sentimientos no resueltos del pasado me controlen.
Llego a ese momento cuando no hago lo necesario para cuidarme a mí misma en mis relaciones, porque me da miedo hacerlo.
Este Paso me saca del momento oscuro.
Me ayuda a recordar quién soy.
No puedo controlar a otros y me enloquezco cuando lo intento. No tengo que controlar a otros. No tengo que cuidarlos.
No tengo que controlar la vida, ni las situaciones, para que la vida funcione.
Está bien confiar ahora. Está bien desapegarme ahora. Puedo aceptarme a mí misma, mis problemas, mi situación actual y toda mi ingobernabilidad.
Puedo desapegarme porque aferrarme no funciona. Puedo relajarme y sólo ser yo misma. Puedo amar, aceptar y cuidar de mí misma.
La primera vez que di este Paso en relación a mis asuntos de codependencia, cuando realmente
penetró desde mi cabeza hasta mi alma, me trajo libertad y el regalo del desapego.
Por primera vez comprendí, en mi corazón, que no podía controlar a otro. Este Paso me trajo alivio y la capacidad de comenzar a atender los asuntos de mi propia vida.
Este Paso trae alivio cada vez que lo doy.
Este Paso nos da permiso de ser quienes somos. Este es el Paso donde nos aceptamos a nosotros mismos, nuestra impotencia y nuestras circunstancias presentes en paz, con buena voluntad y confianza que todo está y estará bien.
Nos derrotamos.
Y entonces vemos cómo la gobernabilidad vuelve a nuestra vida.
Este Paso nos lleva a un lugar seguro, a un lugar cómodo. Debemos dejarnos ir hacia allá cuantas
veces sea necesario. Podemos cambiar nuestra vida fundada en miedo, en control y en vergüenza por una vida gobernable.
Cada Paso tiene su propio efecto que ejercer en nuestra vida. Cada Paso es importante.
El trabajo, la curación comienzan con este Primer Paso.
ACTIVIDADES
1.- ¿Has intentado ejercer poder o influencia donde no lo tienes? ¿Has tratado de controlar a alguien o algo, esforzándote cada vez más con resultados menos beneficiosos?
2.- ¿Quién o qué en tu vida te enloquece y te causa estrés? ¿Por quién te sientes victimizado?
¿Quién sientes que te controla o controla tus emociones o algún área de tu vida? ¿De qué
situaciones, emociones o realidades has estado huyendo y cuáles has estado negando o evadiendo?
3.- ¿Qué tendrías que enfrentar en tu propia vida si dejaras de intentar controlar a alguien o
algo? ¿Qué sucedería si dejaras de permitir que alguien o algo te controlara?
4.- ¿En qué áreas de tu vida existe ingobernabilidad? ¿Dónde te encuentras actualmente en las siguientes áreas: emociones, finanzas, espiritualidad, salud física, profesión? ¿Qué haces para divertirte? ¿Cómo buscas placer y gozo?
5.- ¿Cuál es el estado presente de tus relaciones con las siguientes personas: familia, amistades,
compañeros de trabajo? ¿Tienes relaciones, o te sientes aislado y solo?
6.- ¿Tu mente se siente clara y coherente? ¿A quién tienes responsable por tus emociones, tus finanzas y tu salud? ¿A quién crees responsable por el estado actual de tus relaciones?
7.- ¿Qué haces en tu vida que te produce resentimientos? ¿Qué sientes que tienes que hacer aunque no quieras? ¿En qué áreas de tu vida sientes que no tienes opciones, alternativas? ¿Quién o qué te tiene atrapado? ¿A quién más deseas decir algo? ¿Por qué sientes que no lo puedes decir?
8.- ¿Cuál fue el incidente particular que te impulsó a asistir por primera vez a una junta de Doce Pasos? Si llevas tiempo asistiendo, ¿cuál es el asunto que te ha molestado más recientemente?
¿De quién o de qué te preocupas más? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo para cuidarte y demostrarte amor a ti misma? ¿Hay alguien en tu vida que sientes que te causa sufrimiento?
¿Sientes que si él o ella se portara de manera diferente, estarías feliz?

Melody Beattie.

CONTINUA....



LOS 12 PASOS Y 12 TRADICIONES CoDA



12 PASOS-12 TRADICIONES
LOS DOCE PASOS DE CODA
1. Admitimos que éramos impotentes ante los demás; que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos nos podría devolver el sano juicio
3. Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios, tal como nosotros Lo concebíamos.
4. Sin ningún temor, hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos
5. Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestras faltas.
6. Estuvimos completamente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.
7. Humildemente, le pedimos a Dios que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a las que habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño causado.
9. Reparamos directamente, donde nos fue posible, el daño que les habíamos causado, excepto cuando hacerlo perjudicara a esas persona o a otras.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y, cuando nos equivocábamos, lo admitíamos inmediatamente.
11. A través de la oración y de la meditación, mejoramos nuestro contacto consciente con Dios, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para llevarla a cabo.
12. Habiendo experimentado un despertar espiritual como resultado de estos Pasos, intentamos llevar este mensaje a otros codependientes y practicar estos principios en todos nuestros actos.
LAS DOCE TRADICIONES DE CODA
1. El bienestar común debe prevalecer frente a todo lo demás; el restablecimiento personal depende de la unidad de CODA
2. Para el propósito del grupo, sólo existe una autoridad suprema: un Dios bondadoso que se manifiesta en la conciencia del grupo. Nuestros líderes no son más que fieles servidores, no gobiernan
3. El único requisito para ser miembro de CODA es el deseo de tener relaciones sanas y plenas; de dejar de vivir con patrones codependientes.
4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a CODA en su conjunto
5. Cada grupo sólo tiene un objetivo prioritario: llevar el mensaje a los codependientes que aún están sufriendo
6. Un grupo de Coda nunca debe respaldar, financiar ni prestar el nombre de CODA a ninguna entidad allegada ni empresa ajena, para evitar que problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial, que es espiritual
7. Cada grupo de CoDA debe ser autónomo económicamente. Nos negamos a recibir contribuciones exteriores
8. Codependientes Anónimos nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicios pueden contratar a personal especializado
9. CODA, como tal, nunca debe adoptar una estructura organizada, pero podemos crear juntas de servicios o comités que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.
10. CODA no tiene opinión sobre asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente, su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.
11. Nuestra política de relaciones públicas se basa en la atracción y no en la promoción. Debemos mantener siempre el anonimato ante la prensa, la radio, la televisión y el cine.
12. El anonimato es la base espiritual de nuestras Tradiciones y nos recuerda siempre que debemos anteponer los principios a las personalidades individuales.

Si alguien necesita ayuda para reparar sus problemas emocionales puede acudir al enlace que aqui he dejado, yo soy una de las Responsable de los Servicios Generales y Coordinadora en los Grupos Virtuales por Skype:
Feliz Solo por Hoy.

http://spanish.coda.org/

LAS DOCE PROMESAS DE CODEPENDIENTES ANÓNIMOS.



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LAS DOCE PROMESAS DE CODEPENDIENTES ANÓNIMOS.
Puedo esperar un cambio milagroso en mi vida si pongo en práctica el programa de Co-Dependientes Anónimos.
Mientras hago un esfuerzo sincero por incorporar en mi vida los Doce Pasos y las Doce Tradiciones…
1. Reconozco que existe un nuevo sentimiento de pertenencia y que mi sensación de vacío y soledad va a desaparecer.
2. Ya no me controlan mis miedos. Puedo sobreponerme a ellos y actuar con valor, integridad y dignidad.
3. Existe en mí una nueva libertad.
4. Me libero de toda preocupación, culpa y remordimiento sobre el pasado y el presente. Estoy lo suficientemente consciente para no permitir que se repita.
5. Reconozco que existe un nuevo amor y una nueva aceptación de los demás y de mí mismo. Yo siento verdaderamente que merezco ser amado, que soy una persona afectuosa y que me quieren.
6. Aprendo a verme a mí mismo como igual a los demás. Mis relaciones nuevas y renovadas están basadas en la igualdad de ambas partes.
7. Soy capaz de forjar y mantener relaciones saludables y basadas en el amor. La necesidad de controlar y manipular a los demás desaparecerá en la medida en que yo aprenda a confiar en las personas dignas de confianza.
8. Aprendo que es posible mejorarme y convertirme en una persona más afectuosa, capaz de ofrecer apoyo y de establecer relaciones más sólidas. Tengo la opción de comunicarme con mi familia en una forma que es segura para mí y respetuosa para ellos.
9. Reconozco que soy una creación única e importante.
10. Ya no dependo únicamente de los demás para poder sentirme una persona valiosa.
11. Tengo confianza en la orientación que me brinda mi Poder Superior y llego a creer en mi propia capacidad.
12. Gradualmente siento que la SERENIDAD, la FORTALEZA INTERIOR y el CRECIMIENTO ESPIRITUAL empiezan a formar parte de mi vida diaria.

Fuente: Universo  Espiritual


CODEPENDENCIA. MITOS Y VERDADES


En algún momento de este camino nos enteramos de la Codependencia.
Nos habla de ella un amigo o un terapeuta. La oímos mencionar en la radio o en la televisión. Muchos nos asombramos cuando la codependencia describe quiénes somos.
La Codependencia es una enfermedad que deteriora nuestro espíritu. Afecta nuestras vidas personales: nuestras familias, nuestros hijos, amigos y parientes; nuestros negocios y carreras; nuestra salud, y nuestro crecimiento espiritual.
Es debilitante, y si se deja sin tratamiento, ocasiona que nos volvamos aún más destructivos con nosotros mismos y con los demás. Muchos llegamos al punto en el que tenemos que buscar el apoyo de otras personas.
Sea una crisis o la curiosidad lo que nos trae a CODEPENDIENTES ANONIMOS (CoDA), muchos nos enteramos de las características de la codependencia en nuestra primera reunión. Estas características nos ayudan a determinar qué patrones no saludables se entrelazan en nuestras vidas. ¿Vivimos en los extremos en vez de vivir en equilibrio? ¿Cómo sufrimos nosotros, y cómo sufren nuestras parejas, nuestros hijos y nuestros amigos a causa de nuestras conductas? ¿Hacen nuestras conductas codependientes que nuestras relaciones se estanquen, se deterioren o se destruyan? Si las respuestas a estas preguntas de examen de conciencia nos hacen admitir “Soy codependiente y necesito ayuda,” entonces estamos empezando a ubicar el sendero de la recuperación.
Todo comienza con una mirada honesta a nosotros mismos.
Las siguientes características de la Codependencia esbozadas en el folleto de CoDA “¿Qué es la Codependencia?” pueden ayudarnos a identificar hasta qué grado esta enfermedad nos afecta:
Muchos de nosotros batallamos con las preguntas ¿Qué es la codependencia? ¿Soy codependiente? Queremos definiciones precisas y criterios de diagnóstico antes de decidir.
Co-Dependientes Anónimos, tal como indica en la Octava Tradición, es una comunidad no profesional. No ofrecemos definiciones ni criterios de diagnóstico para la codependencia. Respetuosamente permitimos a psiquiatras y psicólogos realizar esa tarea.
Lo que sí ofrecemos a partir de nuestra experiencia son las actitudes y conductas características que describen cómo han sido nuestras historias de codependencia.
Creemos que la recuperación comienza con un honesto autodiagnóstico. Llegamos a aceptar nuestra incapacidad de mantener relaciones sanas y nutricias con nosotros mismos y con los demás. Comenzamos por reconocer que la causa radica en patrones de vida destructivos que hemos tenido durante mucho tiempo.
Patrones y Características de la Codependencia:
Creemos que la recuperación comienza con un honesto autodiagnóstico. Llegamos a aceptar nuestra incapacidad de mantener relaciones sanas y nutritivas con nosotros mismos y con los demás. Comenzamos por reconocer que la causa radica en patrones destructivos que hemos tenido durante mucho tiempo en nuestra vida. Hemos encontrado que estos patrones entran en cinco categorías generales: patrones de negación, patrones de baja autoestima, patrones de conformidad, patrones de control y patrones de evasión.
La siguiente lista se ofrece como una herramienta de ayuda en la auto-evaluación. Puede ser particularmente útil para los recién llegados a medida que comienzan a entender la codependencia.
Puede también ayudar a aquellos que han estado en recuperación por un tiempo para determinar qué rasgos todavía necesitan atención y transformación. Se sugiere que podría ser útil anotar: siempre, por lo general, a veces o nunca, a manera de evaluación en cada ítem que aparece en el listado.
Patrones de negación:
Tengo dificultad para identificar lo que siento. Puedo minimizar, alterar, o negar lo que siento realmente.
Me percibo como una persona totalmente desinteresada y dedicada al bienestar de los demás. Me falta la empatía por los sentimientos y necesidades de los demás.
Etiqueto a los demás con mis propios rasgos negativos (proyección).
Puedo cuidar de mí mismo sin la ayuda de otros. Encubro mi dolor de varias maneras, tales como la ira, el humor, o el aislamiento.
Manifiesto la negatividad o la agresión de manera indirecta y pasiva.
No reconozco la falta de disponibilidad de las personas que me atraen.
Patrones de baja autoestima:
Tengo dificultad para tomar decisiones.
Juzgo duramente todo lo que pienso, digo, o hago, como algo que no es lo suficientemente bueno.
Me siento avergonzado al recibir reconocimiento, elogios o regalos.
No les pido a los demás que satisfagan mis necesidades o deseos.
Valoro más la aprobación que me dan los demás por mi comportamiento, ideas y sentimientos que la que me doy yo mismo.
No me percibo como una persona valiosa o digna de recibir amor.
Constantemente busco el reconocimiento que yo creo que merezco.
Me cuesta admitir cuando he cometido un error. Necesito mostrar ante los demás que tengo razón e incluso mentir para quedar bien.
Me percibo como superior a los demás.
Busco que los demás provean mi sentido de seguridad.
Tengo dificultad para empezar, cumplir compromisos y completar proyectos.
Tengo problemas para establecer prioridades de manera adecuada.
Patrones de conformidad:
Actúo en contra de mis valores e integridad para evitar el enojo o el rechazo de otras personas. Soy extremadamente sensible a los sentimientos de los demás, y los incorporo como propios.
Soy sumamente leal y permanezco en situaciones dañinas demasiado tiempo.
Le doy más valor a las opiniones y los sentimientos de los demás que a los míos y frecuentemente temo expresar mis opiniones y sentimientos cuando difieren de los demás.
Dejo a un lado mis propios intereses y pasatiempos para hacer lo que otros desean hacer.
Acepto una relación sexual como un substituto del amor.
Tomo decisiones sin tener en cuenta las consecuencias.
Renuncio a mi manera de ver las cosas para obtener la aprobación de los demás o para evitar un cambio.
Patrones de control:
Creo que la mayoría de la gente no es capaz de cuidarse a sí misma.
Trato de convencer a los demás de lo que deben pensar o sentir.
Me resiento cuando los demás no me dejan ayudarlos o rechazan mis consejos.
Ofrezco consejos y orientación a los demás, sin que se me pida.
Me desvivo por hacer regalos y favores a quienes quiero influenciar.
Utilizo el sexo para ganar aprobación y aceptación.
Tengo que sentir que me necesitan a fin de tener una relación con los demás.
Exijo que mis necesidades sean cubiertas por los demás.
Uso el encanto y carisma para convencer a los demás de mi capacidad de ser amable y compasivo.
Uso la culpa y la vergüenza de los demás para controlarlos.
Me reúso a cooperar, comprometerme o negociar.
Adopto una actitud de indiferencia, impotencia, autoridad o rabia para manipular los resultados. Uso términos de recuperación en un intento por controlar el comportamiento de los demás.
Finjo llegar a un acuerdo con los demás para conseguir lo que quiero.
Patrones de evasión:
Me comporto de manera que incita a los demás a rechazarme, avergonzarme o expresar su ira hacia mí.
Juzgo duramente lo que otros piensan, dicen o hacen.
Evito la intimidad emocional, física o sexual como un medio para mantener distancia. Permito que mis adicciones a las personas, lugares y cosas me distraigan de lograr intimidad en las relaciones.
Uso la comunicación indirecta y evasiva para evitar el conflicto o la confrontación.
Disminuyo mi capacidad de tener relaciones sanas al negarme a utilizar todas las herramientas de recuperación.
Reprimo mis sentimientos o necesidades para evitar sentirme vulnerable.
Atraigo gente hacia mí, pero cuando se acercan, los alejo.
Me niego a renunciar a hacer mi voluntad para evitar entregársela a un Poder Superior.
Creo que mostrar las emociones es un signo de debilidad.
Reprimo las expresiones de afecto.


Fuente: Universo Espiritual
Mas información: alimentoparaelalmacoda.wordpress.com